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Raimundo Alonso-Cuevillas, CEO de Mobivery: “El coste de una aplicación se mide con el resultado”

En torno a los smartphones y las tabletas táctiles está creciendo un nuevo mercado, el del desarrollo de aplicaciones. Los usuarios cada vez tienen más en cuenta a la hora de optar por uno u otro dispositivo qué podrán hacer con él, en un escenario en que es el software -y no el hardware- el que determina cada vez más la experiencia de uso. Mobivery, creada en mayo de 2008, es una de las empresas españolas más destacadas en el emergente sector de las aplicaciones móviles. Hablamos con su CEO, Raimundo Alonso-Cuevillas. ¿Cuánto cuesta el desarrollo de una aplicación? Como casi todo en la vida, depende… El ejemplo que ponemos siempre es el de ir a comer fuera. Si simplemente quieres pasar el trámite diario de comer cerca de la oficina, rápido y sin complicaciones, vas a un sitio de menú. Si lo que quieres es celebrar alguna ocasión especial con amigos, pareja o familia, sueles ir a sitios más caros. Lo mismo pasa con las aplicaciones, si lo único que se quiere es una pequeña presencia en los diferentes stores, una aplicación sencilla puede oscilar entre 10.000 y 12.000 euros. Si quieres algo más avanzado, que vaya a ser un contenido o servicio de calidad o mantener una relación con tus usuarios a largo plazo, puedes multiplicar el precio por lo que quieras… Evidentemente hablamos de aplicaciones de calidad de una empresa reconocida y que tenga experiencia en el sector. Puedes encontrar pequeñas empresas o freelances que lo hagan por un precio inferior, pero el resultado puede ser una loteróa. Aparte de esto, en el caso el iPad y el resto de tablets, al tener una interacción más compleja (varios elementos en una misma vista, más elementos de interacción), los precios se multiplican por dos. De todas maneras, el coste de una aplicación se mide con el resultado. Siguiendo con el ejemplo de comer, todos nos hemos encontrado en situaciones en la que salimos de un sitio habiendo pagado 10 o 12 euros por un menú y descontentos, o pagamos 40 o 50 euros por una cena y salimos encatados. Si la aplicaicón es un éxito y se la descargan decenas de miles -o incluso cientos de miles- de personas, y hacen un uso recurrente de ella, da igual si has pagado 10.000 euros o 30.000, debería resultarte rentable. ¿Qué es lo que lleva más tiempo y recursos en un desarrollo? En teoría lo que más tiempo debería llevar es la conceptualización. Las aplicaciones móviles como las conocemos actualmente surgieron hace apenas dos años y medio, por lo que todavía existe un gran desconocimiento por parte de los clientes. Se tiene que pensar en la aplicación como un medio para conseguir algo, ya sea presencia/reconocimiento de marca, ofrecer un contenido en un nuevo medio, aumentar el tráfico en el punto de venta, etc., y no como un fin en sí mismo. Muchas aplicaciones de marcas conocidas no han triunfado porque se ha pensado que con hacer una aplicación bastaba. El otro momento en el que hay que hacer una fuerte inversión en tiempo y recursos es en el del lanzamiento y mantenimiento o actualización de la aplicación. No basta con hacer una buena aplicación, después hay que comunicarla, que la gente la conozca, mantenerla y actualizarla. Una aplicación representa nuestra marca, producto o servicio, por lo que si el contenido que se muestra está desactualizado o no se escucha lo que piden tus clientes corres el riesgo de que tu marca se deteriore. Finalmente, los otros dos elementos de consumo de recursos son el diseño de usabilidad (UI) y el desarrollo de la aplicación en sí. Este último, a medida que la tecnología vaya siendo más conocida y estandarizada, cobrará cada vez menos importancia, al igual que ha sucedido con otras tecnologías. Por eso en Mobivery nos esforzamos en promover las dos primeras áreas que hemos comentado, yendo más allá del desarrollo en sí. ¿Qué tipo de clientes suelen pediros aplicaciones? Al principio la mayoría eran grandes empresas, como los principales medios de comunicación o empresas de directorio / geolocalización a nivel nacional. También empezamos a trabajar con algunas agencias de grandes marcas de consumo, pero no hemos tenido muy buena experiencia. A medida que la penetración de los smartphones ha ido aumentado empezamos a recibir más peticiones por parte de clientes de pequeñas y medianas empresas. A diferencia de los anteriores, donde principalmente se pretendía una presencia en el nuevo medio, en el caso de las pymes se busca la movilización de un servicio o producto muy concreto, y se suele demandar un retorno de la inversión más claro que en el caso anterior. Lógicamente, la capacidad de inversión para este tipo de empresas, más en los tiempos en los que corremos, es más limitada y miran con lupa cualquier nueva aventura. ¿Y qué tipo de aplicaciones desarrolláis con más frecuencia? A día de hoy nuestros principales clientes son los medios de comunicación y servicios que necesiten de geolocalización. Bien mirado, son los clientes que más sentido tiene que estén en el móvil. También hemos tenido demanda por parte de marcas de gran consumo por medio de sus agencias, pero muchas veces el resultado no ha sido el esperado, por lo que hemos mencionado anteriormente: se ve a la aplicación como un fin en sí mismo y no como un medio para conseguir algo. Finalmente, en los últimos meses hemos empezado a ver una mayor demanda del sector editorial, eduación y la banca. ¿Qué porcentaje de vuestras aplicaciones son de pago y cuántas con gratuitas? La gran mayoría de aplicaciones que hemos desarrollado para clientes han sido gratuitas, ya que lo que pretenden es llegar al máximo número de usuarios. En el caso de nuestras propias aplicaciones, que desarrollamos como una línea de negocio secundaria a modo de I+D, el 80% de las aplicaciones son de pago y un 20% gratuitas. Sin embargo, a nivel de descargas los porcentajes son bastante más desiguales, ya que aproximadamente un 90% de las descargas provienen de las aplicaciones gratuitas y un 10% de las de pago. Este ratio es muy similar al que muestran los estudios sobre el App Store, en el que se dice que cada usuario descarga una aplicación de pago por cada 7 gratuitas. ¿Tenéis previsto desarrollar para otras plataformas diferentes de iOS y Android? Somos bastante escépticos con las plataformas actuales que no tengan una filosofía centrada en las aplicaciones. En RIM tienen un negocio tan grande con el tema de los datos, correo electrónico y chat que no prestan mucha atención al tema de las aplicaciones. En Nokia ahora tienen prioridades más importantes, como reinventarse, y a pesar de que están dando mucho bombo a su tienda Ovi, no creo que lo vean como una prioridad. En cuanto a las nuevas plataformas, somos muy escépticos con el éxito que puedan tener. Cuando se anunció la nueva Palm Pre, nos ilusionamos mucho con el lanzamiento y convencimos a algunos de nuestros clientes para que tuvieran presencia en la tienda de Palm. De hecho, de las 11 aplicaciones que hubo en el lanzamiento, había 7 españolas y nosotros estábamos detrás de 3. Unos meses después, todos conocemos el resultado… Creo que las nuevas plataformas todavía tienen que demostrar que son rentables tanto para los desarrolladores como para los publishers o dueños de los contenidos. El éxito del App Store ha sido el montar el ecosistema necesario para que el desarrollo de aplicaciones sea un modelo de negocio rentable tanto para los desarrolladores como para los anunciantes, publishers, etc. A día de hoy no existe ningún otro Store que lo haya conseguido, ni siquiera el Android Market. Por ejemplo, el año pasado un desarrollador de Android enseñó los números que suponían estar en el Top10 de la lista de los juegos más descargados, y no pasaba de 60 dólares al día. Si lo comparas con las historias que hemos oido del App Store (la más reciente, el caso del juego Cut the Rope, que ha vendido un millón de copias en 10 días!) y la diferencia en la experiencia de usuario entre el App Store y el Android Market, se deduce que iOS seguirá siendo la plataforma preferida por desarrolladores, anunciantes y publishers durante algún tiempo más. Pero, ¿no es un círculo vicioso? Los usuarios no compran terminales con un determinado SO porque no hay aplicaciones, y los desarrolladores no las crean porque no hay descargas. ¿Cómo se puede romper eso? Efectivamente, es un círculo vicioso, pero es la ley de la oferta y la demanda. Los miembros del ecosistema estarán dónde les sea más beneficioso estar. Para romper este círculo, algunos fabricantes como Microsoft o Samsung han incentivado a los desarrolladores para que porten sus aplicaciones a sus plataformas. A mí me parece una buena medida, pero parte con la desventaja de que ya son 225.000 aplicaciones para el iPhone y casi 100.000 para Android, por lo que nunca podrán alcanzar esa cifra con esos medios. Además, la gran ventaja que tiene actualmente el App Store respecto al resto de tiendas es que tiene 160 millones de tarjetas de crédito registradas (incluso más que PayPal), por lo que el proceso de compra es extremadamente sencillo. Gracias a esto el App Store ya ha repartido más de 1.000 millones de dólares entre los desarrolladores. Finalmente, hay que tener en cuenta que en la compra de un teléfono actúan muchos más factores que la tienda de aplicaciones. Depende del impulso que se le de desde la operadora, la subvención, las ofertas del momento o incluso las tarifas de datos. ¿Es más complicado desarrollar para Android, para iOS, o es igual? A nivel de tecnología y lenguaje de programación, es mucho más complicado desarrollar para iOS que para Android. iOS utliliza un lenguaje y una estructura mucho menos extendida que Android, que se basa en Java, mucho más extendida. Sin embargo, el entorno de trabajo y las herramientas que provee Apple son infinitamente superiores a las de Android, que todavía necesitan mucha mejora. Además, la rigidez que muchas veces se critica a Apple (hay que hacer las aplicaciones siguiendo sus indicaciones) facilita mucho la vida a la hora del desarrollo, ya que siempre utilizas componentes estándar. En Android no existe un estándar, por lo que a la hora de representar cualquier vista (un simple listado), no existe un estándar para representarlo. Ahora mismo, ¿hay competencia en vuestro sector en España? Evidentemente, sí. Nosotros empezamos incluso antes de que se anunciara el App Store, y en ese momento conocíamos a todos los que estaban trabajando en algo parecido. A día de hoy, conozco 4-5 empresas parecidas a nosotros, que se dedican en exclusiva al tema de las aplicaciones móviles, y que son serias y pueden ofrecer servicios de calidad. En los últimos meses han empezado a surgir pequeñas empresas y freelances con precios inferiores a los que ya llevamos más tiempo en el mercado. Esto es lógico y pasa en cualquier mercado de software. En esos casos, la apuesta conlleva más riesgo porque tienen menos experiencia demostrable, pero al igual que nos pasó a nosotros al principio cuando nuestros primeros clientes empezaron a confiar en nosotros, la apuesta puede salir bien y convertirse en empresas de referencia. ¿En qué crees que estaréis trabajando de aquí a cinco años? Espero que en algo relacionado con la movilidad… Creo que vivimos en una fiebre del oro de las aplicaciones. Los medios nos inundan de historias de éxito de desarrolladores que se han vuelto millonarios de la noche a la mañana desarrollando un juego en sus horas libres. Estas historias son reales, de la misma manera que cada semana “nacen” algunos millonarios en cada país debido a las diferentes loterías y sistemas de apuestas. Nadie planifica su vida pensando que le va a tocar la lotería, pero en cambio sí mucha gente piensa que va a desarrollar una aplicación y se va a hacer millonario. Con todo esto quiero decir que no creo que de aquí cinco años haya 225.000 aplicaciones, al menos no activas y usándose, y si me apuras casi ni 25.000, pero sí seguiría habiendo mercado para aplicaciones de calidad, para usos determinados, y que estarán mucho más presente en nuestra vida personal y, sobre todo, profesional. En 5 años nos gustaría haber podido crear y lanzar con éxito una serie de productos propios que estén presentes en el día a día de millones de personas y empresas en todo el mundo, tanto en el ámbito laboral como personal. Por eso nuestra estrategia pasa por convertirnos en una empresa de productos frente a una empresa de servicios, que es lo que somos actualmente. ¿Lo conseguiremos? ¡Yo estoy convencido de que sí!


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