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Redundancia y estilo en Los Angeles

Anuncia ICANN los nuevos dominios de primer nivel, y los ironistas de guardia se lanzan con furia de bacantes sobre los “sufijos” elegidos. Es un espectáculo fascinador, sobre todo cuando los críticos tienen el aguzado ingenio (y el estilo británico) de Danny O\’Brien y sus alegres muchachos de Need To Know: \”¿.pro, .biz, .museum, .aero, .mudpie, .coop, .gaviota, .info, .name? ¿\”.NAME\”? Perdón, pero ¿no es ese el tipo de propuesta de dominios de primer nivel que se obtendría si se agarrara al primer muchacho de siete años que pasase por la calle, y se le amenazara con un ojo a la funerala si no sugería algo, y pronto?”.

Pues sí, los nombres de dominio son totalmente arbitrarios, y en ello está la gracia. Durante la ceremonia de consulta pública, Vinton Cerf (inventor del TCP-IP, “padre de internet” y nuevo presidente de ICANN) no paró de decir que la iniciativa no era más que una “prueba de concepto”, insinuando quizá que el futuro está tachonado de un número ilimitado de nombres de dominio. O al menos eso es lo que hiperactivo! desea. Pero hay gente a la que siete nuevos dominios ya les sobran.

Las mayores críticas se las han llevado los dominios más excluyentes: ¿De veras necesitan los museos su propio dominio? Son los mismos críticos que opinan que es necesario el dominio .web, oportunamente denegado por la amazona Esther Dyson. ¿Cuántas aerolíneas hay en todo el mundo?, se preguntan estos iconoclastas (Respuesta: 250 de vuelos regulares de pasajeros, más todas las pequeñas, de transporte, etc. según estimación hecha entre el eAnalista e hiperactivo! Pero no importa). La cantidad de posibles destinatarios es irrelevante, porque lo más importante es la especificidad. Por esa razón hiperactivo! opina que .aero y .museum son dos ejemplos de por dónde debería evolucionar el sistema de nombres de dominios, igual que en el comienzo se decidió emplear .com, .edu, .org…

Ejercicio de primero de hiperactividad:

Para saber si un dominio de primer es útil, hagan el siguiente ejercicio: pónganlo en lugar de “www”, y combínenlo con nombres de dominio .com ya existentes, y si no pega con casi nada es un dominio muy útil. Ejemplos: aero.baquia.com, museum.yahoo.com, edu.playboy.com, mil.greenpeace.org… Quedan raros, ¿verdad? Sin embargo, aero.boeing.com y museum.louvre.fr encajan bien, ¿a que sí? Pues boeing.aero y louvre.museum serían usos apropiados de dominios útiles.

Por la misma razón el dominio .xxx (propuesto para los sitios dedicados a la pornografía) sería muy práctico, tanto para los consumidores como para los censores. Es extraño que este cruce de intereses no haya dado su fruto en la concesión del nombre. Y la regla se aplica: ¿xxx.disney.com? Noooo. ¿xxx.penthouse.com? ¡Pues claro!

Por el contrario, si el nuevo nombre de dominio vale para cualquiera es porque es inútil, o al menos innecesario: info.baquía.com, info.yahoo.com, info.coca-cola.com, info.levis.com… .

Sí, son esos otros dos dominios, el aceptado .info y el rechazado .web, los que no tienen ninguna utilidad. Navegar la web con estos dominios es tan práctico como comprar en un supermercado en el que las etiquetas de las latas, en vez de decir \”bebida refrescante de extractos\” o \”comida para perros\”, dijeran uniformemente: “lata”. En el mismo sentido apunta la demoledora crítica de los viejos jefes de redacción, que cuando encontraban un titular demasiado insulso, lo tachaban y lo devolvían al redactor con la irónica sugerencia alternativa: \”pasan cosas\”.

Redundancia, redundancia y redundancia. Y estilo.

Los dominios de primer nivel, como los ‘asuntos’ de los correos electrónicos, los titulares periodísticos y, si me apuran, los nombre de los medicamentos, son géneros literarios menores, y ejemplos de lo que Jakob Nielsen llama “microcontenido”. Una web en un dominio .info será como esos correos electrónicos tan irritantes en cuyo asunto dice simplemente, “mensaje”. ¡Pues claro que es .info! ¡Es la Web! ¡Lo raro, y por tanto merecedor de destacarse, es que fuera .ferretería!

Y ¿qué decir del dominio .web? Analicen la dirección de este artículo. Empieza por “http”, que significa “protocolo de web”, en otras palabras. Sigue con “www”, que significa, esta vez literalmente, “World Wide Web”. ¿Realmente creen que hace falta repetir la palabra “web”. ¿Es que alguien todavía no se ha enterado?

Por supuesto que la redundancia puede ser una cuestión de estilo, y además de los gustos están los intereses partidistas. Por ejemplo, a mí me encantaría que se concedieran los dominios .barrra y .punto, preferiblemente el segundo, pues así podría alojar barrapunto.com en . Léanlo en voz alta, es tan hipnótico como eufónico: hache tetepé dos puntos barra barra barrapunto punto punto.

Una rosa es una rosa es una rosa, que decía Gertrude Stein. Y a la poesía de la repetición no se escapa ni el más prosaico de los mercaderes. Por esa razón, estoy por jurar que los principales promotores del dominio .web son los registradores de dominios de web.com, deseosos de poder repetir cuatro veces lo mismo en su dominio .

hiperactivo! es Javier Candeira, quien posee mucho autocontrol y su propio dominio (¿Quién necesita el .name?). No se repite casi nunca, gracias a su gran autocontrol. Responde a los lectores en [email protected], o en su dominio privado [email protected].
© 2000 Javier Candeira y Baquia.com. Se permite la reproducción íntegra del presente artículo, mientras se citen el origen y la autoría.


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