BAQUIA

¿Regresa el tecno-optimismo?

En las últimas semanas estamos asistiendo a lo que hace sólo un trimestre parecía un imposible: los mercados tecnológicos han comenzado una lenta, y parece que segura, recuperación que les coloca de nuevo en terreno alcista. En sólo dos meses, el Nasdaq, que en abril se encontraba en las cotas de 1998, ha tenido una subida de casi el 35%.

Las sucesivas bajadas de tipos llevada a cabo por el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, para garantizar un aterrizaje suave de la economía estadounidense, han tenido una parte importante de culpa. En tres meses las tasas de interés americanas han quedado fijadas en el 4%, lo que ha provocado una progresiva entrada de dinero en la renta variable.

No obstante, Alan Greenspan no descarta nuevas revisiones en el precio del dinero, lo que hace sospechar que todavía no ve el camino completamente despejado. De hecho, el PIB del último trimestre sólo ha crecido el 1,3% (el anterior fue el 1%), cuando se pensaba que la cifra sería del 1,4. El pasado jueves Greenspan manifestó en una conferencia estar dispuesto a seguir tomando medidas para ayudar a la economía, es decir, bajar los tipos de interés por sexta vez en pocos meses. Así, lo que en un principio se ha tomado como un signo de debilidad (el PIB), a medio plazo podría ser beneficioso para los mercados ya que los inversores entienden que hay otro recorte de tipos en ciernes.

Las empresas comienzan a cumplir

La ausencia de malas noticias empresariales ha sido otra de las causas de esta recuperación. Tras la inacabable batería de profits warnings (o revisiones a la baja de los resultados de las empresas) del último trimestre y que vinieron acompañados de cientos de despidos, las compañías han terminado aparentemente de descontar la desaceleración. La situación ha llegado a ponerse tan mal entre las corporaciones que no puede empeorar más, y los analistas, como los de Schroder Salomon Smith Barney, sólo esperan ya buenas noticias en el futuro por lo que aconsejan ir tomando posiciones en renta variable.

Además, la crisis del último año ha llevado a las empresas del Nasdaq, sobre todo a las de Internet, a hacer su propia purga y los inversores, aunque son ahora mucho más selectivos y miran a otro tipo de empresas, entienden que muchos de los valores que resisten son más consistentes.

Una subida sostenida

Lo más destacable de los ascensos de las últimas semanas son su aparente solidez. En contra de las subidas de principios de año, que no tardaron en desinflarse, en los últimos tiempos la escalada ha sido siempre sostenida. La pasada semana, el Nasdaq experimentó subidas consecutivas durante cinco días, algo que no pasaba desde agosto del año 2000, y algunos días el alza ha sido tan fuerte como no se veía desde el mes de febrero.

A pesar del optimismo hay nubarrones en el horizonte que hacen reaccionar al dinero, siempre miedoso. Lo más destacado en este momento, aparte de la evolución del PIB, es la incertidumbre que ha provocado la pérdida de la mayoría republicana en el Senado estadounidense, al abandonar un representante su partido, lo que ha dejado el poder en manos de los demócratas. Pese a esta contrariedad, que llevará al Gobierno a tener que consensuar su política con esta cámara, los analistas están convencidos de que aún hay dinero preparado para entrar en los mercados ante el convencimiento de que éstos ya han tocado fondo.

Pero la situación no es como para lanzar todavía las campanas al vuelo. El mercado tecnológico aún está muy lejos de la exhuberancia de 2000. Mientras que en marzo del pasado año el índice Nasdaq llegó a superar los 5.000 puntos, en este momento ronda los 2.000. Esto da idea de que las subidas porcentuales no son precisamente por unas enormes revalorizaciones, sino porque el punto de partida es muy bajo. Eso sí, de consolidarse una crecida lenta del sector, difícilmente volvería hincharse tanto y tan rápido como para crear una nueva burbuja.

Europa, a rebufo

Las últimas subidas del mercado tecnológico estadounidense no han tenido, como suele ser habitual, su reflejo en las bolsas europeas. El distanciamiento entre los índices de ambos lados del Atlántico que se inició en abril se ha mantenido y, mientras el Nasdaq ha subido el 35%, los europeos apenas lo han hecho una media del 7%.

Este comportamiento no coincide con las primeras estimaciones de los analistas que auguraban un crecimiento en Europa por encima del de Estados Unidos. La realidad se ha encargado de negar la mayor y unos meses después del inicio de la crisis, cuando parece que lo peor ha pasado al otro lado del Atlántico, en el Viejo Continente se suceden los datos de ralentización del PIB y la inflación se ha disparado.

A ello hay que sumar la debilidad del euro, que de nuevo pierde fuelle conforme se revitaliza la economía estadounidense, y por tanto también el dólar. La moneda europea se encuentra en mínimos anuales y no parece que el Banco Central Europeo tenga ahora mucho margen de maniobra con los tipos de interés tras haberse dado a conocer los últimos datos de la inflación.

Así, mientras en Estados Unidos se afianza el optimismo, en Europa sucede todo lo contrario. No obstante, la evolución de los resultados empresariales en los últimos meses será la clave que nos indicará si la recuperación es real o se trata de nuevo de un espejismo.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios