Reino Unido coloca las amenazas cibernéticas entre sus grandes riesgos

La guerra del futuro, o al menos parte de ella, se libra en unos y ceros, con Internet, intranets y discos duros por campo de batalla. Esta realidad ya no es sólo materia de ciencia ficción o de visionarios profetas, sino que está en la agenda oficial de los gobiernos desarrollados.

Reino Unido ha introducido el riesgo de guerra electrónica en su lista de desafíos de seguridad, a la misma altura que el terrorismo internacional, señalando que el 51 por ciento de los ataques de malware identificados se produjeron sólo en 2009.

La amenaza cibernética es al fin y al cabo una realidad, y quizá el mejor ejemplo reciente sea el gusano Stuxnet, que se extendió por medio mundo hace pocos días, aparantemente dirigido contra las instalaciones nucleares iraníes .

Ese caso ha mostrado una de las características de la nueva guerra electrónica, y es lo amplia que es la lista de víctimas colaterales. El ataque, que muchos atribuyen a Israel, con ayuda de algún ciudadano alemán, acabó afectando a países de todo el mundo, y provocando una amplia revisión de seguridad de Microsoft, por no hablar de la gigantesca repercusión mediática.


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