Rusia se pasa al software libre

Los defensores del software libre llevan años proclamando que los gobiernos o Ayuntamientos se ahorrarían millones de dólares si abandonaran el software propietario en favor del código abierto. Sin embargo, son pocos los países o regiones que han dado el paso, con la notable excepción de Brasil, que apuesta por el software libre desde hace años. Un ejemplo más cercano es el de Extremadura, comprometida con el software libre y que tiene su propia distribución de Linux, LinEx.

Ese club recibirá en los próximos años un invitado que llevaba años interesándose por ellos: Rusia, que tendrá que pasarse a sistemas de software libre para 2015, según ha ordenado Putin a todos los organismos y agencias que dependan del presupuesto del Estado.

No se trata de una ambigua recomendación para ahorrar costes, sino de un plan exahustivo y muy concreto, con pasos específicos, plazos cerrados y previsiones detallados a lo largo de 25 páginas. También contempla la creación de una plataforma de aplicaciones "similar a la AppStore" pero de código abierto, en principio para las instituciones públicas.

Hace años que Rusia ha estado dando muestras de interés por el código abierto, y desde 2008 se recomienda a las escuelas que lo utilicen. Los centros que optan por software propietario deben pagarlo de su bolsillo.

En el pasado, Microsoft ha presentado infinidad de demandas contra empresas, particulares e incluso escuelas rusas por piratear licencias de Windows. Rusia es por ahora, según los analistas, el tercer país del mundo en lo referente a software pirateado.

La decisión de pasarse a sistemas de software libre es sólo una cuestión de dinero o de problemas legales. Estamos asistiendo al despertar de la guerra cibernética, donde los sistemas tradicionales no se han mostrado en absoluto infalibles. No es de extrañar que algunos países prefieran optar por plataformas alternativas en un intento de conseguir más control sobre sus infraestructuras informáticas.

Rusia se está esforzando por ponerse al día en nuevas tecnologías, con planes de crear su propio Silicon Valley en el país y grandes empresas como los inversores de Facebook DST, propietarios de Mail.ru, que anunció en octubre sus planes de salir a bolsa. Sin embargo, tiene que superar no sólo el reto de la piratería, sino una reputación pésima en lo referente al spam y sus conflictos con la libertad de expresión y de prensa, que en ocasiones le enfrentan a servicios como YouTube.


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