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Sanción ejemplar a un spammer que envió 9.000 millones de mensajes

La Comisión del OPTA, el organismo que regula la competencia de los mercados postales y de telecomunicaciones en Holanda, ha impuesto una multa de 75.000 euros a un spammer holandés que había enviado 9.000 millones de correos electrónicos no solicitados, promocionando píldoras para la erección, sitios pornográficos y productos de carácter sexual. Este negocio le había reportado unos beneficios de más de 40.000 euros. La multa es la más alta que ha impuesto OPTA por vulnerar la leyes que prohíben el envío de correos denominados spam.

Durante la investigación, OPTA usó la información ofrecida por Microsoft después de que la compañía recibiera en abril de 2005 uno de estos correos en un buzón de Hotmail y lo identificara como parte de una campaña de envío masivo de correos no solicitados. Microsoft ha apoyado más de 200 acciones legales contra spammers en todo el mundo, la mayoría trabajando con los organismos oficiales de EE.UU., Europa, Asia y Sudamérica. “Es muy buena señal que empresas como Microsoft asuman responsabilidades en relación a la seguridad de Internet. Y es fundamental que los sectores públicos y privados trabajen juntos si queremos que el spam sea eliminado eficazmente”, ha declarado Chris Fonteijn, presidente del OPTA.

Para determinar la cuantía de la multa, OPTA ha tenido en consideración diferentes factores. El primero de todos, el número de mensajes enviados. La persona multada había enviado un mínimo de 9.000 millones de mensajes. Otro factor agravante fue el hecho de que esta persona usaba cientos de los denominados proxies. Además, el spammer consiguió ocultar su verdadera identidad usando los ordenadores de usuarios confiados como bases para enviar el correo electrónico no deseado.

Enviar correos no solicitados (comerciales o de otro tipo) a personas privadas está prohibido en Holanda desde el 19 de mayo de 2004. El spammer utilizó listas de correos cuyo origen es desconocido así como el denominado “dictionary attack”, una técnica que utiliza un software para localizar contraseñas y que en este caso usaba para generar direcciones de correos electrónico usando combinaciones aleatorias de números y letras.

La sección 11.7 del Acta de Telecomunicaciones establece que el receptor de cualquier correo electrónico con contenido comercial debe haber autorizado a su emisor el envío del mismo. El mensaje electrónico también debe revelar la identidad del emisor y especificar al receptor una forma de eliminar su dirección de esa lista de distribución para evitar recibir futuros correos electrónicos.
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