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Sociedad Digital: del texto al contexto

Actualmente, incluso las empresas que se consideran avanzadas, mantienen un alto porcentaje de todos sus procesos con terminaciones físicas, bien sea porque tienen que entregar un producto físico, o bien porque su sistema informático es incompatible con el de sus proveedores y/o clientes. Incluso entornos que actualmente acometen fuertes procesos de digitalización, como es el caso de los medios, mantienen aún gran parte de su contenido histórico en un formato no digitalizado. La mayoría de los fracasos del comercio electrónico (tanto B2C como B2B) se deben a que el contenido físico del negocio tenía demasiado peso en la totalidad del servicio o de las transacciones para incorporar las ventajas de una Sociedad Red.

Dentro de entornos como la información y la enseñanza, el texto es en la mayoría de los casos el formato de transmisión. Uno de los problemas es la utilización de elementos y conceptos de hace cien años en lugar de las nuevas herramientas y formatos que permitan de modo más eficaz reconocer la información, convertirla en conocimiento y plantear soluciones acordes a las necesidades actuales. La Gestión del Conocimiento, por otra parte tan en boga, sólo representa un mínimo porcentaje en la inversión actual de una empresa. Los contenidos siguen siendo anticuados y poco adaptados a un entornos Red.

La riqueza digital

Como posible solución al problema, se podría contemplar la creación dentro del organigrama empresarial, de un gestor o director de los ‘Activos Digitales’ o de la ‘Riqueza Digital’ de la empresa, perfil que desempeñaría una persona, probablemente de formación sociólogo y experto en tecnología, que analizaría el tráfico de información que diariamente se produce en la empresa y analizaría como convertirla en conocimiento para los clientes. Para entender el problema, nada mejor que un par de ejemplos: una gran cadena de tiendas de ropa y una empresa de automóviles.

El flamante DRD (Director de Riqueza Digital) en el primer caso, descubriría pronto un montón de información, a saber, catálogos de las colecciones de los últimos diez años, estudios de mercado del sector de los últimos cinco años, estudios económicos de empresas de la competencia, evolución en Bolsa de la empresa y sus competidores, informes de los bancos de inversión sobre tendencias y prospectiva de los últimos tres años; material con el que dispone de toda la información necesaria para crear, casi sin gastos adicionales representativos, un portal de excepcional interés para ejecutivos del sector, diseñadores, bancos de inversión y empresas de publicidad y marketing interesadas en el comercio mayorista de ropa.

El valor de lo que ya se tiene

Con esta información se puede hacer una intranet y un portal del empleado, e incluso un entorno de Red del que todos los interesados en el sector tendrían mucho conocimiento que extraer. Y todos los involucrados, incluidos pero también los stakeholders (diseñadores, banqueros, publicistas, etc.) podrían conformar una red que aportara valor y que hiciera que un portal de este estilo tuviera éxito por contener información práctica para su profesión. Existe mucha información desechada que, debidamente digitalizada y empaquetada, puede servir de base a un nuevo modelo de negocio, a una nueva forma de fidelización de clientes y de proveedores.

En el caso de la empresa de automóviles, el nuevo DRD, encontraría folletos de coches en formato digital, catálogos técnicos de los componentes de todos los modelos, información del estado de los pedidos, información de la llegada de los vehículos a los distribuidores, estudios de mercado sobre la penetración del automóvil en nuestro país los últimos tres años, etc. Asimismo en este caso dispone de información suficiente para hacer tanto una intranet como un portal del empleado, incluso para ponerla al alcance de los clientes y periodistas del sector, proporcionando un buen lugar para fidelizar a todos con nuestra marca. De este modo se ofrece mucho –aunque ya no tenga valor para la firma- y se pide poco o nada a cambio.

De la importancia de generar red

El mensaje es claro: en la sociedad digital tanto el cliente como los stakeholders demandan una gran transparencia y de la posibilidad de disfrutar de un diálogo abierto y multidireccional entre ellos y la empresa. Para generar marca y una sensibilidad positiva hacia la misma, puede hacerse en ocasiones dando mucho –sin que nos cueste un riñón- si sabemos desplegar bien nuestra riqueza digital. Y como la Sociedad Red se rige entre otros por el axioma “hay que generar red”, formulado entre otros por Kevin Kelly de Wired; este tipo de despliegue digital es la clave para poder crear una comunidad virtual alrededor de nuestra empresa.

Asistimos a un proceso en el que la capacidad de aprendizaje se puede multiplicar como si se tratara de un juego, pero las empresas siguen dando a los empleados un archivador lleno de información sobre la empresa y sus normas cuando se incorporan a trabajar el primer día. ¿No sería más provechoso que el personal de nuevo acceso pudiera interactuar, por ejemplo, con una ‘web del empleado’ que de forma interactiva y multimedia le informara sobre la marca y su historia, los valores, la visión y los objetivos de la organización?

Las empresas deberán disponer de alianzas estratégicas con instituciones de educadores y desarrolladores de entornos Web para efectuar una migración del ‘texto’, lento y secuencial, hacia el ‘contexto’, que permite acelerar el paso y plantearse nuevos retos empresariales de modo más veloz. La combinación de la capacidad de seguir un pensamiento lateral junto a la de poder visualizar diferentes aspectos de un mismo problema desde ángulos diferentes, es un factor que permite acelerar los procesos de aprendizaje. Y en una era en la que el conocimiento será una demanda inherente a nuestra capacidad de aprender, deberíamos apostar por mejores sistemas de aprendizaje que los que se utilizaban en las pirámides de Egipto.


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