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Soy Director de Nada

Hace ya tiempo escribimos este artículo, que hoy actualizamos. Más que nunca, los mandos directivos están en entredicho y en el ojo del huracán. Se necesita ser casi un oráculo en cuanto a predicciones de negocio para no ser despedido o cuestionado.

Siempre has creído que tu aportación en la empresa era fundamental para su devenir. La crisis parece que se va alejando de nosotros y nos creemos que ya estamos “salvados”. Nada más lejos de la realidad. Tu puesto siempre será evaluado y sufrirás continuas conspiraciones de compañeros de tu mismo nivel.

Sin embargo, estás contento porque tu desarrollo profesional va bien, según te han repetido, y tú te lo has acabado creyendo. Pero la verdad es que posiblemente estés medio engañado o engatusado. No pienses mal, al fin al cabo has convivido con esto sin saberlo y no te ha pasado nada.

La razón por lo que no eres realmente un Director (por mucho que lo ponga en tu tarjeta de visita) es porque no te dejan decidir. Te han quitado las grandes parcelas de decisión, dejándote prácticamente unas migajas que hacen sentirte bien. ¿Por qué si no cuando tienes algo importante la decisión la tienes que acabar confirmando con tu superior? Posiblemente no te atreves a tomarla, o no te dejan.

Una manera de tener a los mandos intermedios ocupados es mediante reuniones. Muchas de éstas son nada productivas. Analiza, por ejemplo, las que tuviste hace dos semanas. Te mantuvieron ocupado todo el día y hoy, apenas quince días después, no hay ningún resultado visible importante. Podrías haber prescindido de ellas.

Al final, en las empresas mandan cuatro, si hablamos de compañías grandes como La Caixa o Gas Natural. En las más pequeñas mandan uno o dos, que suele ser el jefe o dueño del negocio.

Es en estos entornos donde se crea un caldo de cultivo propicio para los nuevos emprendedores. Todos estos Directores tienen que hacer la maleta e irse a montar su propio proyecto. El grado de desarrollo profesional experimentará un salto impensable para todos ellos. Y no solamente te verás compensado con aciertos o meteduras de pata, sino que crecerás en todos los niveles, sobre todo en madurez profesional. De lo contrario, serás siempre el mismo, igual que cuando empezaste a trabajar.

No esperes más. O te lanzas o te vas a otra reunión de mandos intermedios a contaros batallitas.


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