BAQUIA

Spaim is different

A medida que se van aproximando las Navidades, se acrecienta el bombardeo desde múltiples frentes al sufrido consumidor: luces callejeras que se iluminan todavía en noviembre, plaga de anuncios burbujeantes en televisión, buzones repletos de folletos con turrones y juguetes, estadísticas que nos recuerdan la cantidad mínima que deberemos gastar si no queremos pasar por rácanos… Un frente que no pasa por alto la oportunidad es el correo electrónico, que estos días augura una auténtica avalancha de mensajes-basura, muchos de ellos remitidos desde ordenadores ignorantes de haber sido abducidos por los malvados spammers (sí, tal vez su máquina esté escupiendo millones de esputos sin que usted lo sepa).

Si se fijan, de “Spain” a “spam” sólo media una minúscula diferencia, unos pocos píxeles que trasforman un par de letras. Nuestro país, que rara vez destaca en los índices relacionados con la innovación y las nuevas tecnologías, tiene el dudoso mérito de aparecer en quinta posición en la clasificación de las naciones más contaminantes de spam. Y al paso que vamos, en breve superaremos a Corea del Sur y Francia entraremos en el podio de indeseables. Spaim, siempre diferente.


Compartir en :


Noticias relacionadas




Comentarios