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Subtítulos peligrosos

YouTube anunció la semana pasada que comenzaría a aplicar una tecnología para subtitular los vídeos alojados en su web, de modo que nadie se quede con cara de estatua cuando escuche los chistes de los presentadores de los late nights americanos, o entendamos por fin lo que dice la letra de esa canción que tanto nos gusta (la melodía, claro).

Pero cuidado, porque ahora resulta que subtitular o traducir una obra protegida por derechos de propiedad intelectual sin el consentimiento del autor o beneficiario de dichos derechos es un delito, al menos en España y según lo que establece la LPI. Vamos, que con lo que tiene montado Google entre juzgados e investigaciones antimonopolio, sólo faltaba que ahora alguien se entere de que le puede demandar y sacar pasta porque han puesto subtítulos a un vídeo suyo.


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