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Tecnología para luchar contra los piratas del siglo XXI

Navegar por aguas internacionales es una actividad mucho menos placentera de lo que algunos pueden pensar, debido a la proliferación de modernos piratas especializados en el asalto de todo tipo de embarcaciones, para luego liberar a sus tripulantes a cambio de un rescate.

Hace unos días fue un lujoso yate francés el que sufrió el ataque de piratas somalíes, y ahora es un pesquero español el que se encuentra bajo el control de otra banda. El año pasado los piratas abordaron 269 barcos, tomaron más de 300 rehenes y mataron a cinco, y eso que muchos ataques no se denuncian por el temor de las compañías marítimas a perder pasajeros o pagar elevados seguros. El sureste asiático, el Mar Rojo y el Cuerno de África son sus áreas favoritas de actuación.

Los piratas saben que los barcos no pueden llevar armas a bordo debido a la normativa internacional, y se aprovechan de esta circunstancia para hacer todo tipo de presas. Además, no existe ningún ejército, grupo militar o autoridad internacional que se ocupa de vigilar los mares. Teniendo en cuenta que el 80% del comercio mundial viaja en mercantes, el panorama se presenta bastante despejado para llevar a cabo sus fechorías con relativa tranquilidad.

Un artículo de la revista Time revisa algunas de las posibilidades que ofrece la tecnología para que los barcos puedan evitar o protegerse de los ataques de los piratas. Entre las opciones más frecuentes están aparatos de visión nocturna, cañones de agua de gran potencia o cláxones que alcanzan los 150 decibelios, capaces de perforar un tímpano.

También hay opciones más sofisticadas, como por ejemplo, las que ofrece la compañía holandesa Secure-Marine: una valla de alto voltaje que rodea el barco, y que suelta descargas de 9.000 voltios, no letales pero suficientes para disuadir a cualquier asaltante. La firma británica de seguridad militar QinetiQ ha adaptado para uso civil Cerberus, un sónar submarino que detecta cualquier aproximación al barco en un perímetro de seguridad.

Esta misma compañía ha desarrollado el Sentry, un robot de reconocimiento manejado por control remoto, útil para identificar a cualquiera que se aproxime sospechosamente a la embarcación (a menudo los piratas se camuflan como pescadores o guardacostas). Todavía más poder de disuasión tiene el Protector de BAE SYSTEMS (no confundir con el fabricante de software BEA Systems), equipado con una ametralladora de 7,62 milímetros, y también manejado a distancia, con una autonomía de 10 millas.

En definitiva, como afirma Edwin Mast, antiguo capitán y actualmente consultor náutico, a medida que aumente el número de yates y de personas con posibilidades de mantenerlos, deberá crecer la inversión en productos de seguridad marítima de alta tecnología.

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