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Un año en la montaña rusa

Si algo no se puede negar a día de hoy es que 2000 ha sido el año de la volatilidad en los mercados. El periodo que ahora concluye ha llevado a muchas empresas tecnológicas del todo a la nada o, mejor dicho, de la cima al infierno. Algunos de los índices de Nueva Economía, y también los tradicionales, han conocido en estos meses sus máximos y sus mínimos históricos.

Y es que en el último ejercicio se han dado todos los ingredientes que caracterizan a una clásica burbuja financiera así como todas sus consecuencias. La especulación ha sido la guía y se ha pasado de la euforia desmedida del primer y segundo trimestre, a una profunda crisis con la que cerramos el mes de diciembre y que ha llevado a pérdidas a los mercados de todo el mundo.

Entusiasmo inversor

El año comenzó con un excesivo optimismo por los valores de la Nueva Economía. Internet se mostraba como la panacea que cambiaría en pocos meses la forma de hacer negocios y que llevaría a la opulencia a los primeros en llegar. Además, los inversores venían con el buen sabor de boca de 1999, en el que las revalorizaciones habían sido la tónica general.

Era la época en que había que correr y cualquier idea conseguía rápidamente financiación para ponerse en marcha. Los inversores no hacían demasiadas preguntas sobre temas tan obvios como los ingresos o la rentabilidad.

En los mercados, las empresas de Internet o tecnología comenzaban a subir como la espuma, con valoraciones que se acercaban a las de compañías con años de trabajo y gestión a sus espaldas. Muchos de los emprendedores que habían puesto en marcha los proyectos comenzaban a aparecer entre los listados de los multimillonarios americanos y eran vistos como el ejemplo a seguir.

Sin embargo, detrás de muchas de muchos de estos bussines plan no había nada, eran humo y, aunque lo hubiese, lo que se estaba cotizando era un futuro: algo que entonces no existía.

En marzo, la burbuja llegó al máximo. El día 10 de ese mes, el Nasdaq alcanzó la cota más alta jamás vista, los 5.048,62 puntos. En esos momentos las OPV de compañías que salían al mercado tenían en pocas sesiones revalorizaciones astronómicas y el dinero para los proyectos salía de debajo de las piedras.

Los mercados internacionales siguen, como siempre, a los estadounidenses. Por todo el mundo los índices de alto riesgo comienzan a repuntar. El Stoxx de Telecomunicaciones llega el seis de marzo en 1.053,6 y el, por entonces recién creado, Nuevo Mercado español alcanza su máxima cota, 10.003,6 puntos el 2 de mayo.

Comienza la caída

En abril se precipitan los acontecimientos. Comienzan a aparecer las primeras empresas con problemas de liquidez para pagar las nóminas y se empieza a descubrir que muchos planes de negocio se han hecho sobre la utopía. Las empresas reconocen sus fallos de gestión y los inversores huyen despavoridos de estos valores. Empiezan las quiebras de empresas que no cambiaron sus objetivos a pesar de valer un 50% menos y los despidos se convierten en la tónica general. Esto acentúa la caída en picado de los mercados.

Desde entonces las acciones de empresas de tecnología, que hace unos meses eran de obligada apuesta en las carteras, desaparecen de muchas de ellas. Sólo los cazagangas hacen el agosto.

En este varapalo, no obstante, han influido otros factores. A la corrección de las acciones tecnológicas se ha sumado la subida del precio del petróleo, la larga incertidumbre electoral estadounidense y la creciente subida que durante los últimos doce meses han experimentado los tipos de interés, tanto en Europa, como en Estados Unidos.

Sin embargo, los analistas no lo dan todo por perdido. Todos ellos siguen apostando por los valores tecnológicos y de Internet aunque, eso sí, no de manera exclusiva y, por supuesto, de forma selectiva y prudente. \”A partir de ahora, analizaremos a las compañías de la Red con los criterios tradicionales y esto dará lugar a que se depure el sector y sólo queden las empresas sólidas\” afirma un experto.

Previsiones para 2001

Aunque al cierre del año prácticamente todos los índices del mundo han perdido con respecto a su inicio, se espera que en el segundo trimestre estos vuelvan a las ganancias.

En este sentido trabaja Lucía Granda, Analista de TMT del banco de inversión Merrill Lynch. \”En el segundo semestre, una vez se hayan depurado algunos obstáculos, vamos a asistir un nuevo período alcista en telecomunicaciones ya que, verdaderamente, las empresas están a precios muy atractivos\” afirma Granda.

Morgan Stanley, por su parte, apuesta por la recuperación tecnológica. Según la entidad las ventas de valores de alto riesgo han llegado demasiado lejos y se podría estar preparando un nuevo recorrido alcista. Además, apuntan, cada vez que en los mercados ha habido caídas de en torno al 50%, en poco tiempo se experimentan subidas importantes.

Europa es el continente que probablemente verá los mayores crecimientos. En Salomon Smith Barney afirman que la desaceleración del crecimiento estadounidense favorecerá al euro y permitirá un reforzamiento del PIB en estos países, lo que hará que los inversores se refugien en valores del Viejo Continente. Además, aunque un aterrizaje pudiera suponer un nubarrón para las bolsas, la perspectiva de una bajada de tipos por parte de la Reserva Federal supondría la vuelta del capital a la renta variable.

Este hipotético escenario de bajada de tipos en Estados Unidos es lo que ha llevado a Merrill Lynch a recomendar Latinoamérica. Este banco de Inversión cree que este hecho provocará una clara mejoría en los problemas de financiación de la zona y relajará la política monetaria, lo que provocará un buen año para las bolsas de la zona. Para Merrill Lynch, esto supondría una ayuda al riesgo de colapso de Argentina. Si este país mejora la situación, el euro se recupera frente al dólar y el real (moneda argentina) también, la zona podría volver a una estabilidad relativa

Para España las perspectivas también son positivas. Caja Madrid cree que el índice selectivo Ibex 35 podría subir hasta un 44% el año y, lo que es mejor, creen que el momento de las posiciones defensivas ya ha pasado y cuentan entre sus apuestas con los valores tecnológicos.


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