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Un pasito p’alante y dos p’atrás

Los avances tecnológicos suelen atravesar un largo recorrido. Desde que un proyecto empieza a gestarse en un laboratorio hasta que termina convertido, por ejemplo, en un programa informático, un electrodoméstico o cualquier tipo de producto o servicio, suele atravesar una serie de procesos encadenados. Raramente una idea se lleva adelante si no está más o menos garantizada su futura aceptación por los consumidores, pues son necesarios muchos años de inversión económica y trabajo para sacar adelante el invento.
Todo esto viene a cuento de la batalla por la sucesión del DVD, que enfrenta a los formatos Blu Ray y HD DVD, cada uno de ellos respaldado por un potente consorcio. El problema es que los consumidores no acaban de ver claro qué beneficios les puede reportar jubilar su reproductor DVD para sustituirlo por uno de estos flamantes formatos. Mayor calidad de imagen, dicen. Sí, pero para apreciarla es necesario cambiar también de televisor, y dejarse una pasta en un aparato de alta definición. Mayor capacidad de almacenamiento. De acuerdo, pero si los actuales discos DVD ya traen una buena cantidad de extras, que generalmente pasamos por alto, ¿qué cantidad de paja no meterán para rellenar los 50 GBs de uno de los nuevos discos?
Pues eso, que va a costar mucho convencer a los consumidores de la necesidad de dejarse 500 euros para cambiar a un producto que no les aporta mejoras palpables. Así que habrá que seguir una temporadita con el DVD de toda la vida, y a esperar a que alguien saque al mercado los reproductores híbridos, compatibles con todo tipo de discos, los nuevos y los viejos. Seguro que éstos sí tienen el éxito garantizado. Más


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