BAQUIA

Un trabajo bien hecho

Estas cosas siempre comienzan con una magnífica planificación, meticulosamente estudiada por el comité directivo, donde se tienen en cuenta todos los parámetros que influyen en el desarrollo de las nuevas funcionalidades de la web.. siempre y cuando uno viva en el maravilloso Mundo de Oz.

Pero como resulta que nadie, salvo unos cuantos iluminados que se pasan el día en Fantasía o en Babia, vive en semejante entorno, es más que probable que surja cualquier tipo de problemas que dificulten y retrasen los plazos señalados. Es difícil asumir que la conclusión de un proyecto sea en la fecha exacta requerida, como si del día de Navidad o Año Nuevo se tratase, por parte de ciertos personajes que curiosamente suelen ser siempre los que menos idea tienen de cómo funciona esto.

Y tampoco es plan de ir a llorarle continuamente al Director General, que gracias a Dios comparte tu punto de vista y sabe lo que se llega a sufrir… Somos demasiado hombres (o mujeres) como para tener que hacer esto de manera asidua ¿o no?

Cuando todos los engranajes del desarrollo comienzan a moverse, a tomar el control del proyecto, es el momento idóneo para que estos personajes tengan geniales (o eso piensan ellos) ideas, lo suficientemente simples (mente simple, idea simple) como para meterte el primer palo entre las ruedas.

A medida que el proyecto va avanzando, los palos tienden a convertirse en postes de la luz, y es que no debe de haber en esta vida nada peor que dar tiempo a estos personajes para “desarrollar” esa idea inicial y convertirla en un cruce entre un dinosaurio y Bart Simpson.

Luego comienzan los problemas de comunicación con los desarrolladores externos… duplicación de trabajo, realización de cosas absurdas que nadie ha pedido, que si el jueves es festivo y lo pobrecitos quieren hacer “puente” con el fin de semana.

Y a los de arriba esto les importa más bien poco, total, es tu cuello el que pende de un hilo y no el de ellos, al menos no del todo siempre que seas su cabeza de turco.

Como si esto no fueran suficientes problemas (con el tiempo uno se acostumbra y esto le parece poco), tu propia gente tiene cierta tendencia a tratar de imitar a tus proveedores y acaban reclamando puentes, festivos y a veces hasta se atreven a pedirte libre el fin de semana alegando que los tiempos de la esclavitud ya han pasado. Lo más avispados suelen tener una boda cada dos por tres, y eso de paso les sirve para sugerir un aumento de sueldo, ya que con tanto regalo no les llega para comer.

La fecha de entrega se acerca, apenas quedan dos días y un maravilloso festivo con su presunto puente. Son pocas las oportunidades como ésta para verificar hasta que punto son profesionales tus desarrolladores externos, y como cabría esperar, tratan de coger libre dicho “puente”, que curiosamente coincide con el día de la presentación en sociedad de los nuevos servicios.

Estas situaciones suelen acabar con una ensalada de gritos, acusaciones por ambas partes y algún que otro insulto. Finalmente optas por recurrir al socorrido “el que paga manda” para forzar a la “pandilla basura” a quedarse hasta el último minuto, con permiso para irse a sus casas cuando todo funcione al cien por cien.

Dos días para el día D: cuarenta y ocho horas sin dormir, siete paquetes de tabaco, cinco litros de Coca-Cola y un completo buffet compuesto por sobras de todo tipo de comida basura que va sobrando por encima de las mesas… y tu producto, aunque parezca mentira, está en Internet, listo para ser utilizado por todos aquellos que se atrevan a visitarlo y a aprovechar el maravilloso concurso que se organiza siempre que hay un evento de este calibre.

Duermes un par de horas, te duchas, tratas de afeitarte infructuosamente con el cepillo de dientes, te peinas con el calzador y te personas en la reunión matinal de los viernes dispuesto a presentar el informe del estado del proyecto para recibir unas cuantas palmaditas en la espalda, y justo a tiempo para degustar con todo el equipo (los desarrolladores externos no estarán jamás invitados) unas tortillas y unos vinos españoles a las diez de la mañana.

¿Y luego qué? ¿A descansar? Pues no, hay que ir preparando ya el siguiente frente de batalla y de paso escribir un artículo como éste antes de que tu editor te saque los ojos por volver a entregarlo con retraso.

Menos mal que aun nos queda el fin de semana para seguir preparando y desarrollando cosas…


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