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¿Una cura para el déficit de atención online?

La sobrecarga de información es un problema creciente en Internet, y cada vez más start-ups tratan de lanzar remedios para esta situación. En efecto, vivimos en un mundo de canales televisivos que se multiplican por doquier, de mensajes instantáneos que suben como la espuma, de inacabables correos electrónicos… Lo mismo ocurre con la ingente variedad de productos y servicios que se ponen ante nuestros ojos. Sólo hay una cosa que escasea cada vez más: nuestra atención.

Capturar el interés de la gente se ha convertido en el gran leit-motiv de muchos que quieren hacer negocio en la economía de la atención. Pero esta economía lleva en sus genes un déficit; no podemos prestar atención a tantas cosas como se nos ponen delante. El número de opciones inteligentes que usted puede tomar es limitado. Dar algo de su atención implica tiempo, y el tiempo es oro.

El psicólogo Barry Schwartz asegura que tener demasiadas opciones genera fuertes tensiones sobre nuestro nivel de atención. \”La gente tiende a paralizarse\”, afirma. \”Incluso aunque acierten en sus elecciones, se sentirán peor que antes\”. La superabundancia de oportunidades genera elevadas expectativas, añade este experto, y cuando las personas escogen mal se sienten culpables.

Este tipo de remordimiento de los usuarios es aún más aplicable a los medios de comunicación digitales y, en general, a toda la Red. Por eso, las empresas que ayudan a acotar las opciones de la gente y filtrar su atención están siendo grandemente demandadas.

Google y Yahoo ya ofrecen prestaciones en este sentido, pero todavía hay mucho margen de mejora. Kosmix, una start-up, trabaja en el afinamiento de los resultados en las búsquedas en categorías muy específicas, como salud, viajes y política.

Otra nueva compañía, mSpoke, ha creado un software de personalización para los editores de webs que permite a los internautas ver por qué les son presentados ciertos contenidos y anuncios. Además, corregir las asunciones erróneas sobre sus preferencias sirve para dar valor añadido.

Amazon ya lo hace para sus recomendaciones de libros. En cualquier caso, el valor que aporta este tipo de firmas radica en que ayudan a limitar las opciones, presentando sólo las más relevantes.

El concepto de economía de la atención gira alrededor de una esperanza: que la tecnología sea capaz de resolver nuestro creciente déficit de atención. Después de todo, buena parte del dinero que obtiene Google lo gana atrayendo y dirigiendo la atención de los usuarios de forma útil. Ahora, multitud de start-ups aspiran a imitar al buscador de buscadores.

Pero la cuestión es que hablamos de un asunto en realidad nebuloso: ¿Cuál es la unidad básica de atención? No puede estar basada puramente en tiempo, porque el tiempo de X podría ser más valioso que el de Z, y los momentos en los que estamos despiertos son seguramente más valiosos que aquellos en que dormimos.

Y, aunque parezca mentira, el tiempo gastado pasivamente en ver la televisión podría ser más valioso que los instantes invertidos en leer distraídamente una web o en disparar sin cuento correos electrónicos.

Hay algunos casos en los que es posible traducir la atención en dinero: cuando profetizamos nuestras potenciales acciones económicas, por decirlo de algún modo. Por ejemplo, si me paso veinte minutos construyendo un coche virtual en la web de Honda, probablemente tengo mayores posibilidades de adquirir un automóvil que alguien que solamente pincha sobre un banner de dicha compañía.

O si navego por Bankrate.com dos horas diarias durante una semana, lo más seguro es que esté a punto de suscribir una hipoteca. Pero estos casos expuestos únicamente sirven para cuantificar una muy pequeña parte de mi atención. Porque entonces la pregunta surge sola: ¿Todo el resto de mi atención carece de valor? ¿Y cómo se puede medir de un modo estandarizado?

Convertir el tiempo en dinero puede devenir en algo desesperante. Pero el déficit de atención ofrece muchas posibilidades a las start-ups que quieran entrar en el juego. Especialmente positivo será contemplar la evolución de las empresas y las tecnologías que nos dejen prestar más atención a menos cosas. En ellas está el futuro.


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