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Unboxing: ¿placer o fastidio?

Cuando compramos algún gadget, estamos deseando llegar a casa o recibirlo en el correo (si lo hemos comprado online) para probarlo. Pero antes de tocarlo con nuestras manos, se interpone un pequeño obstáculo: el desembalaje.

Para algunos el unboxing se convierte en todo un ritual: sentarse cómodamente con la caja delante, abrirla con sumo cuidado (como si hubieran pagado por el cartón) y empezar a vaciar el contenido sin prisas y saboreando cada componente. Incluso hay quien filma el proceso con todo detalle y sube el vídeo a YouTube.

A los fanáticos del empaquetado les da igual la cantidad de cartón, alambres, bolsas o plásticos protectores que tengan que quitar antes de empezar a manejar su nuevo juguete, porque parece que disfrutan de ellos tanto como del trasto en sí. Ahora bien: ¿son una minoría, o es algo habitual?

Un artículo de New York Times recoge los intentos de Amazon por convencer a los fabricantes para que dejen de enterrar sus productos bajo toneladas de desesperantes capas protectoras, ya que los complicados envoltorios son uno de los motivos más frecuentes de queja por parte de los compradores.

Sin embargo, no parece que el rey del comercio electrónico esté teniendo demasiado éxito en este empeño, ya que en dos años sólo ha conseguido sumar a su catálogo de miles de objetos en venta 600 productos de apertura fácil. En esos casos, las quejas de los consumidores se han reducido un 73% antes y después de simplificar los paquetes. En este vídeo, Amazon ilustra la diferencia.

El motivo principal por el que las empresas se oponen a aligerar sus empaquetados es la resistencia al cambio: transformar sus procesos de producción supone una inversión en tiempo y dinero que no quieren afrontar, a pesar de que puedan hacer más felices a los consumidores y de que un empaquetado sencillo es mucho más ecológico.

En realidad, muchos empaquetados complejos están diseñados para evitar robos en tiendas físicas, algo que no tiene sentido en la venta online. Sin embargo, muchos fabricantes también se resisten a diseñar dos tipos de envoltorios diferentes, según vendan el producto en una tienda física o en la Red.

La estrategia de Amazon consiste en enviar directamente a los fabricantes las quejas de los consumidores cuando protestan por este motivo, Algo que ha surtido efecto con Philips, que cambió el envoltorio de sus cepillos de dientes electrónicos cuando se dio cuenta de que los clientes se quejaban de tener que usar unas tijeras o un cuchillo para abrirlos.

Otras marcas que se han pasado a los envoltorios sencillos son Duracell, Polaroid o Procter & Gamble. Amazon confía en que cada vez se sumen más a esta iniciativa.


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