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Usos y desusos del .es

Los organismos responsables de conceder y gestionar los dominios locales (“.uk”, “.it”, “.es), se han puesto en pie de guerra contra la madre de todos los dominios: ICANN. O les concede la potestad de manejar sus respectivos dominios locales, o dejarán de reconocer su autoridad, amparada por el gobierno de los Estados Unidos. A su favor juega un hecho clave: son los que permiten que las arcas de ICANN se llenen todos los meses.

La pregunta que surge de forma inevitable es ¿por qué tanto interés en regular la concesión de los dominios locales? Cuando un internauta teclea una dirección en la web, el primer sufijo que se incluye casi de forma inconsciente es el .com. La aparición de futuros dominios de primer nivel (“.biz” o “.info”) repercutirá sobre el uso del .com, cuyo uso quedará irremediablemente mermado.

En España, al igual que en el resto de los países, el primer sufijo más utilizado también es el .com, seguido a larga distancia por .es. Recientemente, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, junto con la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), intentó despejar de interrogantes el camino por el que transita de forma lenta el puntoes. El número de empresas en España que lo emplean en sus páginas web, coste que les supone disponer de estas dos dichosas letras o la consecuencia que conlleva la adopción de este dominio, son algunos de las dudas que se han pretendido resolver.

Antes de entrar en detalles, la CMT pone el grado necesario de moderación en su estudio. Los datos que muestran se recogieron en una encuesta realizada entre las empresas que dieron de alta su dominio .es entre los meses de agosto y diciembre de 2000. No obstante, y aunque a buen seguro la realidad ha modificado parcialmente este estudio, sí es cierto que el informe representa un elemento suficiente para comprobar cuáles son las tendencias a la hora de solicitar dominios locales.

Comienza la radiografía

Los dominios en España son ¿caros?, ¿se conceden con celeridad?, ¿genera beneficios hacerse con uno? Estas son las preguntas que inquietan a los usuarios. En primer lugar, para hacerse con un dominio de estas características es obligatorio ser una empresa. Si su intención es crear una página personal verá cómo de inmediato se le deniega la petición. Lo más triste de este caso es que las únicas que pueden quedarse con una dirección en Internet no lo hacen tanto como se preveía. Recientes estudios acaban de poner el dedo en la llaga: tan sólo el 25% de las empresas españolas dispone de página web, lo que permite vaticinar un paulatino crecimiento en los próximos meses.

A tenor del estudio realizado por la CMT, prácticamente la mitad de las empresas (49,9%) que solicitaron una URL puntoes contaba con una plantilla compuesta por entre uno y diez empleados; siguen aquellas cuyo número de trabajadores oscilaba entre 11 y 50. La compañías con más de 101 empleados sólo representan el 6,3% de los solicitantes. El bajo índice de las grandes empresas tiene una sencilla explicación: la mayor parte o bien emplea el puntocom, o bien se trata de delegaciones de la firma matriz, a la que se accede a través de la página corporativa.

La gran mayoría de las empresas puntoes (91,5%) desarrolla una actividad al margen de Internet, lo que supone que las compañías de la Vieja Economía aparcan sus reticencias hacia este canal. Utilizarlo como una plataforma de información sobre los productos o servicios de la entidad, como forma de potenciar la imagen corporativa, soporte para publicidad o como canal de atención al cliente son algunas de las principales funciones de la Red. Únicamente el 25,3% ha encontrado en ella una forma más de vender los productos, mientras que el 11,3% la emplea para la comunicación interna. Se trata, en definitiva, de unos años de tanteo en los que la mayor parte de las empresas está en la Red porque es lo más chic. No obstante, y a medida que el comercio electrónico comience a dar sus primeros pasos de forma convincente, ese 25,3% que sólo utiliza Internet como canal de ventas, experimentará una subida significativa.


Para qué lanzan las empresas españolas un sitio web

Pero no es oro todo lo que reluce. Porque, a pesar de que gran parte de los consultados reconozca que dispone de un domino de su propiedad, tan sólo el 53,2% admite que se encuentra operativo. El 46,6% confiesa que su página web “se encuentra en construcción” y el 0,3% ni sabe ni contesta, lo que hace vaticinar el nulo grado de utilidad de su URL. Más de la mitad de los consultados dio de alta el domino a lo largo de 2000, año en la que había que estar en Internet para ser alguien. El 23,8% ha realizado los trámites pertinentes en 2001, mientras que el 5,7% lo hizo antes del año 2000.

Deme un dominio, señorito

Disponer de una domino .es no es gratuito (su precio suele duplicar al puntocom). De ahí las recientes disputas entre el ICANN y los organismos locales. También hay particulares que han hecho su particular agosto con esto de los dominios. Son los conocidos como ciberokupas, o aquellas personas que en su momento supieron prever la importancia que tendría Internet en el futuro y registraron multitud de nombres para, posteriormente, revenderlos añadiendo varios ceros a la cantidad que pagaron. Según la encuesta de la CMT, el coste que requiere mantener una página en la red no es baladí: el 38.8% ha tenido que desembolsar entre 200.000 y 1,6 millones de pesetas, mientras que aquellos que no han tenido que soltar ni un céntimo sólo representan el 3% del total. Para el 7,2%, supone un coste importante cuyo mínimo es de 6,4 millones de pesetas.


Costes por mantener una página web

Además, la mayor parte (49%) considera que los gastos de una empresa con presencia en internet no van a disminuir. Incluso un 29,2% estima que los gastos aumentarán, mientras que el 7,25% está convencido de que cada vez requerirá de una menor inversión el mantener su web site con vida. De la encuesta se desprende la idea de que, o bien las compañía españolas les sobra el dinero, o bien que la importancia de disponer una página en Internet influye más que los costes que conlleva.

El 65% responde a la pregunta de ¿cuáles son los ingresos anuales atribuibles a la presencia de la entidad en Internet? con un contundente “ninguno”. En segunda posición se encuentran los que no tiene ni idea de si su web site le proporciona unas monedillas al cabo del año y sólo un 18,4% se ha percatado de que su página genera algo de dinero. ¿Cómo hace negocio entonces en la Red? Por la venta de productos o servicios realizados electrónicamente y venta de espacio publicitarios en la web, principalmente.

De lo que no cabe ninguna duda es de que una mayoría de empresas pone mucho énfasis en colgar la página en Internet. Una vez que se ha lanzado, la idea que prevalece es la de no tocarla. El 36,1% de las firmas no dispone de ni un solo empleado propio para vigilar, a tiempo completo, su nodo. El 36,1% dispone de “menos de un empleado” (!) y el 19% entre uno y dos. Además parece que el no contratar a un webmaster es una tendencia que se mantendrá en el futuro, o por lo menos eso es lo que ha reconocido el 67,8% de los consultados.


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