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Venezuela recorta libertades en Internet

Si un internauta sube un comentario problemático a una página web venezolana, el propietario de esa web podría tener un problema con las autoridades, que según la nueva legislación aprobada por el gobierno de Hugo Chávez le considerarán responsable.

Chávez, que también recibió de la cámara poderes extraordinarios para lanzar reformas por decreto durante los próximos 18 meses, ha utilizado dos de los argumentos más populares últimamente para recortar libertades en la Red: el cibercrimen y la protección de los niños.

Las nuevas normas afectan a textos e imágenes que puedan “fomentar zozobra en la ciudadanía o alterar el orden público”, “desconocer las autoridades”, “irrespetar a los poderes públicos o personas que ejerzan dichos cargos”, “induzcan al homicidio”, “inciten o promuevan al odio” y la intolerancia por razones religiosas, políticas, diferencia de género, racismo o xenofobia. En la categoría de faltar al respeto a las autoridades pueden englobarse críticas al gobierno o a su gestión, declaraciones que a partir de ahora se perseguirán también en la Red.

Internet se ha convertido en el único medio de expresión libre en una multitud de países con limitaciones en la libertad de expresión o de prensa, y en ocasiones bajo gobiernos totalitarios. Un ejemplo clásico fueron las manifestaciones en Irán tras las polémicas elecciones, organizadas a través de Twitter y otros medios sociales. Pero el caso iraní también revela lo que suele ocurrir después: las autoridades descubren el agujero de seguridad, y toman medidas al respecto.

A día de hoy, países como China o Pakistán bloquean el acceso a páginas occidentales o contenidos polémicos. Otras, como ahora Venezuela, han desarrollado medidas para controlar lo que dicen y leen sus ciudadanos o, como Rusia, censuran cosas concretas. Y otros aparentemente democráticos y desarrollados, como Australia, levantan un filtro de Internet con el argumento de la seguridad y la protección de los niños. El gobierno británico ha presentado un plan para cortar el acceso al contenido pornográfico de los ciudadanos que no lo soliciten expresamente, despertando los temores sobre quién, cómo y qué se censurará.

Todos estos gestos suponen ataques a la neutralidad y la libertad de expresión en la Red, y con demasiada frecuencia se emplean para acallar críticas o contenidos contrarios al gobierno de turno, a pesar de que con frecuencia, los internautas se las arreglan para encontrar vías alternativas de conseguir lo que buscan.


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