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Verano en Silicon Valley (I)

Con motivo de la apertura de la nueva oficina de Xperience Consulting en EEUU (bajo la marca UserZoom, Inc), he tenido la fortuna de pasar todo un verano en el Silicon Valley. Para matar el largo viaje de vuelta a Madrid, aproveché para escribir un relato de la experiencia.

¿Cómo es realmente el Silicon Valley?

Aún habiendo hecho la carrera allí y habiendo vivido en California durante 7 años en mi época de estudiante, hace ya más de 11 años, no paraba de hacerme esta pregunta en este nuevo escenario. No es lo mismo, lógicamente, vivir como estudiante que como empleado, o como en mi caso, como emprendedor. Cualquiera que esté en la industria de las TI conoce o ha oído hablar de este lugar. Mucha gente habrá tenido la oportunidad de visitar San Francisco, Palo Alto, o San Jose, venirse de vacaciones, o para atender algún evento. Pero la verdad es que, como pasa con cualquier lugar, ciudad o país, una cosa es venir de visita y otra es vivir una temporada y tener la oportunidad de descubrir realmente cómo es, cómo es su gente, su cultura (o este caso, mezcla de culturas), y tantos otros intangibles, difíciles de explicar con palabras o con fotos.

En nuestro caso, además, se trata de vivir un lugar que resulta ser la meca de nuestra industria, donde están las grandes empresas que han creado el mercado TI y donde, como diríamos coloquialmente, se ‘corta el bacalao’, de donde provienen muchas de las noticias que luego se publican en los medios españoles. Por tanto, no se trata sólo de vivir un lugar cualquiera, sino de vivir EL lugar, por todo lo que ello significa, desde una perspectiva profesional.

Después de buscar el lugar adecuado para ajustarse a nuestras necesidades y tipo de empresa y negocio, nos asentamos en Sunnyvale, una pequeña localidad perfectamente posicionada, ya que está entre las dos grandes ciudades que componen el Valle, San Francisco y San Jose, y vecina de Mountain View, Palo Alto y Cupertino. En esta zona se encuentran muchas de las centrales de numerosas marcas sobradamente reconocidas por la industria, como Yahoo, Google, Apple, Intel, HP, Sun Microsystems, Symantec, y una larga lista de .coms.

Es claramente la tierra de los laptops y los Macs. Es muy típico ver los Starbucks y los Peet’s Coffees (o cualquier café, así como los parques) atiborrados de portátiles, y llama la atención el elevado número de Macs presentes, casi todos conectados a los “super-cool” iPhones. De hecho, Apple y Starbucks acaban de llegar a un acuerdo por el que proveerán de conexión gratuita a Internet a los usuarios de iTunes y los nuevos iPod Touch (con conexión WIFI) para que se puedan descargar las canciones que se ponen en los Starbucks. Además, hay una gran variedad de razas y nacionalidades. Los dueños de dichos portátiles provienen de todos los rincones del mundo, predominando los hindúes y orientales.

Es un área increíblemente fértil. Se cultiva todo tipo de fruta (aproximadamente el 70% de la fruta del país se cultiva en California). Destacaría la frutería J.C. Olsen (abierta desde 1899 y que conserva totalmente un espíritu de pequeño negocio familiar), donde compra personalmente Steve Jobs la fruta, y en la que Apple hace pedidos de 500 dólares diarios para sus empleados. Claro, se disfruta de un maravilloso microclima, ideal para el cultivo. Al menos durante esta temporada, todos los días luce una espléndida luz, y la temperatura no varía casi nada (no baja de 15º ni sube de 30º). En 3 meses, sólo ha llovido un día.

La paradoja de la \”profesionalidad informal\”

Se vive con una sensación de armonía constante. La gente es extremadamente educada y respetuosa, siendo toda una sorpresa oír un pitido de un coche, una regla incondicional pedir disculpas si alguien se cruza en el camino del otro en una tienda, o dar las gracias por absolutamente todo (recordando en cierto modo a algunas escenas de la película \”El show de Truman\”).

Y, ¿qué decir de los profesionales del sector? ¿Cómo es el nivel de trabajo y de calidad entre tanta gente con laptops? ¿Cómo se comporta la gente en una reunión o un workshop? ¿Qué expectativas se tienen a la hora de trabajar en un proyecto? ¿Son estructuras claramente jerárquicas, o más bien horizontales, y qué tipo de trato se tiene con el cliente? ¿Y con un potencial cliente, o prospect? ¿Qué papel juegan las entidades financieras y jurídicas en el sistema mercantil tan libre y capitalista como es el norteamericano, pero a su vez teniendo en cuenta las leyes particulares de un estado más liberal y, en términos relativos, \”de izquierdas\” como es California?

Estas y muchas más preguntas se hace uno a la hora de llegar, establecer una empresa y una actividad comercial aquí. Y eso es sólo el principio. Aunque esto sea el paraíso de la tecnología, de las startups y de las puntocom, y los fondos financieros no son precisamente escasos, la cosa se complica bastante si quieres hacerlo bien, competir y salir adelante. Debido a la feroz competitividad, se ha establecido una especie de código: una serie de normas, hábitos y costumbres, sobradamente reconocidos por los habitantes y profesionales del sector, que hacen de este lugar una especie de \”jungla\” donde son un must las recomendaciones y referencias previas, y donde sólo sobreviven los mejores entre los mejores. Por eso el nivel es tan alto y los precios son como son (entre 1.600 y 2.500 euros de alquiler por un apartamento de 1 dormitorio, 2.000 euros por una oficina de 50 metros cuadrados, y todo esto a las afueras de la ciudad).

Una de las principales normas o hábitos que te encuentras aquí a la hora de hacer negocios es que las referencias son todo. Puedes hacer todo el marketing que quieras, al final lo que cuenta son los contactos y las referencias, las cuales, si son buenas te abrirán muchas más puertas que una inversión en publicidad. Y tiene sentido: aquí trata de venir gente de todo el mundo, a venderte de todo, algunos pensando que sobran las oportunidades. Es así, efectivamente, pero después de un tiempo probando que vales y sólo si funcionas a un altísimo nivel. No se olvida el estallido de la burbuja, por muy reciente que haya sido. Se aprendió mucho de esa época.

Esto es curioso y es lo que me resulta más paradójico en el SV: mientras existe ese ambiente laboral donde reinan las referencias y la alta calidad del trabajo, el estilo general es extremadamente informal. Es el estilo Steve Jobs (vaqueros, jersey negro de cuello alto y zapatillas), y el estilo que se impuso durante los años del boom Internet (tipo el “fuera corbatas” de Steve Case). Aquí, debido un poco a la cultura laid back intrínseca de California, la gente va de sport a prácticamente todos los niveles (cargos altos, bajos, ricos y no ricos). A veces, de un sport relativamente alarmante: el director de uno de nuestros partners en San Francisco, una pequeña pero localmente reconocida consultora, tiene una batería al lado de su escritorio que toca en ratos libres, y al entrar te recibe su perro en lugar de una secretaria…

Ahora bien, tú te metes en ese escenario y, en principio, te puedes empezar a relajar y a distraerte con los futbolines de la entrada, los jardines con canchas de baloncesto y volley-playa. ¡Pero no se te ocurra! Entre tanta aparente informalidad, se encuentran personas altísimamente preparadas que te ametrallarán a preguntas esperando respuestas rápidas y concisas, al punto y sin rodeos. Las presentaciones en PowerPoint: breves, concisas, útiles y relevantes. Los entregables, igualmente trabajados. Esto se traduce en alta calidad del fondo del trabajo, por encima de los formalismos y formatos posibles.

(Continúa)


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