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Vuelve la fiebre de los Micropagos por Internet

BitPass , Paystone y PepperCoin son las tres nuevas entrantes en este segmento de Mercado dominado por PayPal que es el que más se usa por haberse convertido en el estándar de eBay la localización Web de subastas más conocida y con éxito del mundo.

Probablemente el artículo más contrario a la implantación de micropagos lo escribió Clay Shirky en OpenP2P en Diciembre de 2000. En su opinión los micropagos nunca habían tenido éxito y la lista de empresas que habían desaparecido dedicadas a los micropagos era demoledora (FirstVirtual, Cybercoin, Millicent, Digicash, Internet Dollar, Pay2See, MicroMint y Cybercent) sin embargo, desde entonces, Paypal está siendo un éxito, bien es verdad que con la venía de eBay, pero eso no ha pasado desapercibido para un nutrido grupo de start-ups que creen poder volver a inventar la pólvora. Muchas quedarán en la cuneta pero quizás de entre estas que mencionamos esté el nuevo PayPal aliado con Amazon o alguien similar.

PepperCoin, todavía sin demostrar como negocio, está teniendo un montón de repercusión en la prensa porque está poblado de materia gris. Sus fundadores y gestores provienen del M.I.T y han estado involucrados en la generación de algoritmos de seguridad. Es decir, el sistema es un fenómeno matemático idóneo para hacer que sea imposible saber de quien proviene el pago. Uno de los valores más importantes de este tipo de sistemas es que sean \”dinero negro\” en el más directo sentido de tal forma que si nos gastamos nuestros ahorros en casinos en Las Bahamas no haya quien pueda demostrar que somos nosotros.

Pero el fenómeno de los micropagos va mucho más allá de la ocultación fiscal y personal, en realidad, multitud de contenidos interesantes podrían venderse a 0,50 Euros y habría mucha gente dispuesta a comprarlos. Los mismos contenidos a 30 Euros tienen pocos o ningún comprador.

Siempre hemos defendido que Internet es el entorno ideal para vender a millones de personas pequeños infovalores. Un infovalor es cualquier producto digital por el que alguien esté dispuesto a pagar porque encuentra en él un valor. Cualquier valor.

Por ejemplo. Puedo no estar dispuesto a pagar por suscribirme al EL PAIS o a El Mundo pero a lo mejor si estaba dispuesto a comprar una frase genial de Francisco Umbral por 0,50 Euros para citarle en una presentación. Ahora nadie paga por ello y, en muchos casos, incluso se deja como si la cita fuera nuestra o peor, de nuestro Jefe.


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