Wanadoo y Ya.com responden al envite de Telefónica

El mercado de acceso a la Red vuelve a calentarse. Si el pasado día 15 Telefónica presentaba una tarifa plana de 22 euros para la conexión a Internet y las llamadas a través de la línea fija básica, ahora Wanadoo y Ya.com han lanzado ofertas de ADSL que rondan los 20 euros.

La tarifa plana con tecnología ADSL de Wanadoo permite navegar y recibir llamadas simultáneamente, a una velocidad de un mega. Por 20 euros se incluyen también las comunicaciones con teléfonos fijos nacionales y el router.

Ya.com ha puesto en marcha una nueva modalidad de ADSL por volumen, con llamadas nacionales y locales y 200 megas de descarga libre. Cuesta 12,95 euros/mes y la velocidad es asimismo de un mega.

Todo esto puede parecer que está muy bien, pero luego llegan los problemas, y lo decimos incluso por experiencia propia. Wanadoo es una compañía que presta uno de los servicios más deficientes que se recuerdan por estos lares, y llamar a su centro de atención al cliente es involucrarse en una irritante aventura periódica, con un personal desinformado, desmotivado, probablemente mal pagado y que trata de esconder su impericia bajo una desmesurada cortesía.

Ocurre que luego no se tiene la velocidad de conexión prometida, y lo peor es que no se podrá reclamar porque las operadoras no garantizan más de un 10% de la velocidad que tenga Telefónica. A este paso vamos a echar de menos el monopolio de ésta, que por cierto le sigue causando problemas.

Detrás del ADSL se esconde un mercado mal regulado y en el que se disparan las denuncias de los usuarios. Por no hablar del slamming, es decir, el traspaso de una compañía a otra sin consentimiento del abonado. La Asociación de Internautas dice que el año pasado 13.000 españoles padecieron este calvario.

La publicidad de las velocidades de veinte megas es engañosa, ya que esa velocidad únicamente es una posibilidad, un máximo que en realidad es casi imposible alcanzar porque generalmente no se producen las condiciones óptimas para ello. Se calcula que, siendo afortunados, conseguimos como un 70% de la velocidad que pagamos.

Menos mal que el Ministerio de Industria ha tomado cartas en el asunto y va a disponer que las altas y las bajas necesiten algo más que vagas palabras. Además, las empresas tendrán que cuantificar y publicar sus niveles de calidad, y deberán preocuparse de que sus teléfonos de atención al usuario funcionen con algún rigor, todo ello bajo la amenaza de fuertes sanciones gubernamentales.


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