Wikileaks aviva la polémica con su mayor revelación de datos

Wikileaks ha publicado 250.000 documentos enviados por el cuerpo diplomático de Estados Unidos, en su mayor publicación de secretos hasta la fecha y coincidiendo con unos problemas cada vez mayores de la organización y su fundador, Julian Assange, con las autoridades de un puñado de países.

Las reacciones no se han hecho esperar, y mientras la prensa internacional se centra en el contenido de los documentos (corrupción en Afganistán, presiones de Oriente Medio para que EEUU ataque a Irán y comprometedoras descripciones de líderes mundiales, por ejemplo), los medios especializados en tecnología miran a la propia Wikileaks, señalando que no sólo ha sufrido un ataque informático, sino que ha sido acusada de terrorismo.

El republicano Peter King, que va a convertirse en el presidente del comité de Seguridad Nacional del Congreso de EEUU, ha pedido al Gobierno estadounidense que declare a Wikileaks como organización terrorista extranjera, afirmando que "supone un claro y presente peligro para la seguridad" del país, y que Assange debería ser procesado por espionaje.

El propio Assange tiene ya bastantes problemas. No sólo tiene disensión interna y está buscando un país que le permita establecerse, también tiene que enfrentarse a una acusación de violación en Suecia, que él asegura es un montaje para desprestigiarle a él y a la comunidad de Wikileaks. Y Australia, tierra natal del periodista reconvertido en activista, promete respaldar cualquier proceso legal contra el grupo. De hecho, la policía ya está investando la última filtración.

Sin embargo, los analistas señalan que sería difícil sacar adelante ese caso porque Wikileaks no ha robado los documentos, sino que los recibió de forma desinteresada del joven soldado Bradley Manning, actualmente a la espera de juicio por un tribunal militar. Y la prensa insiste en que esta revelación no es diferente de la que podría hacer cualquier periódico, protegido por las libertades de expresión e información, si hubiera conseguido esa misma información.

De hecho, eso es precisamente lo que ha ocurrido, porque ante el ataque de DDoS que sufrió la página de Wikileaks antes de publicar los documentos, la organización decidió asegurar la publicación de la información enviándosela a diarios como El País, The Guardian o The New York Times, que la publicaron a grandes titulares. Mientras tanto, algunos señalen que en realidad no hay grandes revelaciones de las que sorprenderse, y otros insisten en que algunas cosas deberían permanecer en secreto.


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