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WSJ.com, un ejemplo que no lo es

Con la manía por los servicios de pago que arrasa en estos tiempos el mundo de la publicación el sagrado nombre del periódico económico por excelencia está en boca de todos. The Wall Street Journal en la Red (WSJ.com) aparece siempre en boca de quien opina que hay que cobrar por los contenidos si la industria ha de sobrevivir. Como único ejemplo conocido de gran periódico que cobra por sus artículos, The Wall Street Journal es el modelo a seguir, máxime cuando afirma ser rentable desde hace años. Pero las cosas nunca son tan sencillas en la Red y hasta WSJ.com ha caído víctima de los despidos.

El caso del venerable diario económico es muy especial. Tiene de todo: noticias del día de sobresaliente calidad (no sólo las de sus tres periódicos, que también), datos en tiempo real de todas las bolsas (no olvidemos que los señores Dow y Jones, los creadores del índice, fueron sus fundadores) y todo ello enlazado con arte y buen gusto a una fantástica base de datos con años de cobertura de la economía estadounidense y mundial. Una infinita profundidad de información de primera calidad en un solo sitio.

Lo mejor de todo es la forma tan natural como esa vasta cantidad de información está relacionada entre sí, digamos poéticamente tejida mediante enlaces, de tal forma que las búsquedas se hacen básicamente con el ratón. Gráficos, artículos de hace años, datos bursátiles de años anteriores… todo está ahí, y fácilmente accesible. El servicio es realmente de primera.

Tan bueno es que es el único periódico del planeta (exagerando, pero poco) que osa cobrar una suscripción por su versión Internet. Cierto es que su precio, 59 dólares al año, es mucho más barato que la edición impresa y ofrece mucho más, pues incluye el contenido de la agencia de prensa Dow Jones, las tres ediciones del periódico (EE UU, Asia y Europa) 22.000 perfiles de empresas, etc. La base de datos sólo ya más que justifica el precio. Por eso tiene más de medio millón de suscriptores de pago, lo que supone más de 30 millones de dólares de ingresos anuales.

Y de ahí que aparezca siempre como modelo a seguir para los periódicos en Internet. Olvidándose de un importante factor: es muy dudoso que sea rentable de forma global, por mucho que ellos así lo afirmen. La redacción digital del WSJ.com tiene 80 editores y redactores; su personal propio supera los 250 trabajadores. Con esos números las cuentas simplemente no salen, por mucho que más de uno firmaría por unos ingresos así.

a pesar de su éxito, WSJ.com no es la demostración de que se puede cobrar al usuario

Tal vez los gastos derivados de la publicación puramente online sean cubiertos por los ingresos de suscripciones y publicidad en el nodo. Quizá los costes de las máquinas, la redacción (en una planta del World Trade Center de Nueva York), los sueldos de los 250 trabajadores, las amortizaciones y todo lo demás de verdad estén cubiertos por los ingresos. Pone a prueba la credibilidad, pero hagamos un esfuerzo.

Ahora bien; entre esos costes no está la contribución de los redactores de las tres ediciones del periódico de papel (EEUU, Asia, Europe) cada día. Ni el archivo de documentación. Ni los costes de creación de los 22.000 perfiles de empresas, en términos de datos. Ni las demás aportaciones de contenidos del Grupo Dow Jones. Ni el coste de crear la marca de cero…

Por tanto, y a pesar de su éxito (y de que algunos se empeñen), WSJ.com no es la demostración de que se puede cobrar al usuario por el contenido en la Red. Imagine tan sólo cuánto habría que pagar para disponer de la riqueza de contenido que, ofrecida a esos precios de saldo, explica ese medio millón de usuarios. Un número que, puestos a mirar, es en sí mismo ridículo.

De modo que píenselo. Si WSJ.com, con todas sus ventajas inherentes (marca, contenidos, histórico, base de datos, etc.), lo tiene realmente difícil para competir con la Red y los millones de nodos de publicación económica que existen, ¿qué posibilidades tiene quien carezca de ellos?


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