BAQUIA

Y Bill Gates habló

Aunque sólo es el preludio de la vista oral a la que está citado Bill Gates a petición de su propia compañía, el creador de Microsoft ha entregado un documento escrito de más de 176 folios a la juez del caso Microsoft, Colleen Kollar-Kotelly, en el que pinta un panorama ciertamente tenebroso en caso de que se acepten las sanciones de los nueve estados que se negaron a suscribir el acuerdo extrajudicial firmado entre el gigante del software y el gobierno federal. A pesar de que comience su escrito remarcando que cumplirá la sentencia del tribunal, ha matizado que una decisión contraria le costaría a la compañía 10.000 millones de dólares y reduciría el valor de Windows “a cero”.

La decisión de la juez Kollar-Kotelly puede perjudicar no sólo al gigante del software, sino a la industria en general, ya que “retrasaría el reloj del desarrollo de Windows una década y se quedaría estancado ahí”. Respecto a la petición en la que más han insistido los estados rebeldes, que Microsoft libere el código fuente de su sistema operativo, Gates aduce que supondría regalarle a sus competidores lo que tanto esfuerzo le costó obtener al gigante con sede en Redmond.

Gates sostiene que la demanda de los nueve estados puede arrasar con todo lo conseguido por su empresa a lo largo de 25 años de duro trabajo. Un resultado negativo entorpecería sus esfuerzos por desarrollar productos de hardaware y software que funcionan a la perfección juntos, pondría en peligro las futuras versiones de Windows y arriesgaría el “papel central” que Microsoft siempre ha desempeñado en la defensa de la propiedad intelectual.

Respecto a la existencia del Windows ‘modular’, el hombre más rico del mundo explicó que ni existe ni tiene la capacidad para desarrollarlo, tesis que contradice los argumentos de Andrew Appel, testigo de los nueve estados que confirmó la capacidad de Microsoft para crearlo. Además, el presidente de Microsoft asegura que la proliferación de innumerables versiones de Windows sólo contribuirían a sembrar el desconcierto entre los consumidores.

En su testimonio escrito también amenaza con que las sanciones “privarían a Microsoft de lo esencial del valor económico de sus productos más utilizados, Windows y Office, provocando una exagerada transferencia de los derechos de Microsoft sobre la propiedad intelectual de estos dos productos a sus competidores”.

Wall Street recibió de muy mala forma el escrito, contribuyendo que las acciones de Microsoft cayeran un 3,4%, hasta alcanzar los 55,26 dólares.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios