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Y después del disco duro, ¿qué?

Las memorias magnéticas sobre disco duro (HDD, o Hard Disk Drives) han sido la principal fuente de almacenamiento de información no volátil desde que se inventaron hace más de 50 años, utilizadas en ordenadores personales, consolas, teléfonos o videocámaras.

La progresión de la tecnología ha permitido aumentar su capacidad al mismo tiempo que disminuye el coste de fabricación. Con la progresión actual, que permite aumentar cada un año un 40% su rendimiento, un disco de 2.5 pulgadas capaz de almacenar 40 Terabytes costaría unos 30 euros en el año 2020, frente a los 75 euros que cuesta actualmente un disco duro de 500 GB.

Sin embargo, los investigadores están trabajando en diferentes formatos no volátiles para sustituir los dispositivos HDD. Un artículo publicado en IEEE Transactions on Magnetics analiza la desafiante evolución que los dispositivos de memoria enfrentan en la próxima década, aunque, con el estado actual de la tecnología, parece que el HDD aún gozará de larga vida.

Un testigo que probablemente no recogerán, como algunos auguraban, las memorias flash, que ahora se emplean en netbooks, teléfonos móviles y otros aparatos. Aunque disfrutan de ventajas como bajo consumo energético, rápido acceso a los archivos y mayor fiabilidad, su fabricación es cara, unas 10 veces superior al de las memorias sólidas.

Para llevar a cabo el análisis, el profesor Mark Kryder y el doctorando Chang Soo Kim, ambos de Carnegie Mellon University, han analizado el futuro rendimiento de 13 tecnologías de almacenamiento no volátil, comparando sus prestaciones con las de loas memorias HDD y las memorias flash en coste por GB.

Lo sorprendente del análisis es que, si se mantienen los actuales parámetros de evolución del HDD, dentro de 10 años la mayoría de esas tecnologías no serán competitivas con los discos duros, en términos de coste por terabyte. Sólo dos formatos podrían ser competitivos: las memorias PCRAM y las STTRAM.

PCRAM (Phase change random access memory) es un tipo de memoria fabricado sobre vidrio calcógeno, el mismo material que se utiliza en dispositivos ópticos regrabables (CD-RW y DVD-RW). Con la aplicación de calor, el vidrio puede variar entre estado amorfo y cristalino, capaz de actuar como una memoria de alta densidad y bajo coste. Ya hay una empresa que lo fabrica, Numonyx, una joint venture de Intel y ST Microelectronics.

La otra opción, STTRAM (spin transfer torque random access memory) utiliza una tecnología que escribe la información sobre un soporte magnético. En un futuro, podría ser la opción energética más eficiente y alcanzar alta densidad de almacenamiento, lo que podría convertirla en candidata a sustituir a las memorias flash, o incluso a las unidades HDD.

Visto lo visto, parece que de momento la mejor opción es cuidar con mimo el disco duro y evitar que se estropee…


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