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Y llegaron los gigantes

Es algo que se ha repetido numerosas veces a lo largo de la historia de la humanidad: cuando cualquier movimiento, idealista y modesto en un principio, alcanza un éxito inesperado en poco tiempo, surge una facción que se radicaliza, que reacciona extremando la filosofía inicial. Un núcleo duro cuya importancia y utilidad resulta siempre discutible desde un punto de vista objetivo.

La comunidad open source no escapa a esta ley no escrita, y esconde en su seno un núcleo duro de convencidos de esta filosofía que en algunos casos llegan a pecar de intransigentes. Gente que, por ejemplo, programa en ensamblador por gusto, que no tocaría el software propietario ni con el extremo de un palo y que crítica a aquellos que, acuciados por la necesidad o simplemente por placer, combinan este software con el libre.

Gente incluso que no valora positivamente las iniciativas como las de GNOME y KDE, que pretenden acercar Linux al usuario creando una interfaz gráfica asequible, por que desvirtúa y ‘windowsiza’ GNU/Linux.

Juantomás García, uno de los principales responsables de GNOME, tiene las ideas muy claras respecto a este grupo: \”El núcleo duro puede haber entre 100.000 y 200.000 personas en todo el mundo, e independientemente de esa facción, es el trabajo del resto de la comunidad, de la gente tolerante, lo que está haciendo que este fenómeno crezca y avance. Soy muy duro en este tema y me he ganado muchos enemigos criticando a la ‘gente elite’ que sólo acepta GPL y niega todo aquello que escape de la esencia\”.

Juan José Amor, conocido por coordinar el proyecto LuCAS (Linux en Castellano) durante 4 años, coincide a este respecto: \”El núcleo duro no hace daño, no son tanta gente; es más la gente tolerante que, por ejemplo, es partidaria de la línea de comando, como lo soy yo, pero está a favor de GNOME y KDE.\”

La irrupción de las grandes empresas

A la comunidad, para unos integrantes más que para otros, no es ya la comercialización de Linux, es decir, que ciertas empresas hayan nacido a la sombra del open source queriendo hacer dinero a su costa, al fin y al cabo de algo tienen que vivir los que desarrollan software libre, sino el repentino interés de gigantes de toda la vida que se están adentrando con todo su tamaño en los territorios del pingüino.

José Pedro Moro, uno de los jefes de marketing de IBM en España que más se dedica a bregar con la comunidad GNU/Linux, cree que una de las cosas que su compañía ha hecho muy bien, es no entrar en la comunidad Linux como elefante en cacharrería: \”Para nosotros hubiera sido muy fácil por la capacidad que tenemos para tomar a Linux y desarrollar una distribución superpotente disponible para todas las plataformas del mundo, pero no hubiera tenido ningún valor. Lo importante es trabajar con y como trabaja la comunidad, respetar la forma en que ellos trabajan para conseguir extender Linux dentro de las empresas\”.

Mucha gente dentro de la comunidad aprueba esta incursión. Adriano Galano: \”Es positivo por el grado de avance; la licencia GPL es suficientemente fuerte como para hacer frente al ataque comercial, y estas empresas se han abierto a nosotros a base de abrir su código\”. Juantomás también lo ve con buenos ojos: \”No es que no me preocupe, es que me parece maravilloso por que son más desarrolladores haciendo software libre, y si no te gusta lo que hacen siempre lo puedes modificar\”.

Eso sí, es una alegría no exenta de suspicacia en la mayor parte de los casos. Juan José Amor reconoce que una de las cosas que más le preocupa es qué va a pasar con esa inclusión de las grandes empresas: \”El tiempo dirá si nosotros les controlamos a ellos, o ellos a nosotros. De todas maneras puede ser muy positivo por la publicidad que nos están dando, pero hay que vigilarlos con cuidado\”.

La gente de IBM es muy consciente de que la comunidad en pleno vigila todos sus movimientos, y de que buena parte de ella desconfía abiertamente de su presencia. José Pedro Moro tiene clara su respuesta: \”El que tiene resquemor, o cree que las grandes compañías están invadiendo su terreno, se preocupa en exceso. Creer realmente que esto es un apostolado, que se ha creado un sistema operativo libre para que el mundo sea más justo, es lógico cuando una persona tiene 17 o 20 años y está trabajando por las noches como un loco en su casa. Y nos parece fantástico. Nuestro trabajo es recopilar todo ese trabajo ingente e intentar ver cómo se puede aplicar a una realidad empresarial. Actuamos quizás un poco de intermediarios entre comunidad y empresas\”.

La competencia positiva y las críticas pasivas

A veces ha trascendido la impresión de que dentro de la comunidad open source hay una especie de guerra de guerrillas entre los partidarios de una u otra manera de hacer las cosas, entre los seguidores de distintos proyectos que persiguen el mismo fin pero con otros medios. Algunos de estos apasionados usuarios han incurrido, más frecuentemente de lo deseable, en críticas desaforadas e incluso descalificaciones personales.

Defender el software libre entraña defender la libertad de expresión. Todo el mundo tiene derecho a expresar su parecer, pero también es cierto que nunca gustan las críticas pasivas que no aportan soluciones.

Juantomás: \”Esas personas crean polémica todo el día por que se aburren, si estuvieran desarrollando no se aburrirían tanto. Si se critica, hay que aportar\”.

Adriano Galano coincide: \”La comunidad es muy apasionada, y eso es bueno, pero la actitud de los críticos pasivos es dañina. Quienes critican deberían ponerse manos a la obra y pensar una solución a su gusto\”.

Otro motivo diferente de preocupación es la tan cacareada competencia entre proyectos. Ahora, por ejemplo, un tema que levanta pasiones es la pugna entre GNOME y KDE, los dos principales proyectos de interfaz gráfica para Linux.

Pero parece que tampoco es para tanto. Tanto los desarrolladores como los usuarios son seres humanos, y el orgullo es una emoción humana; es normal que crean que su manera de hacer las cosas es la óptima. Pero esta competencia es positiva, colaboran entre ellos, si no por gusto, al menos obligados, por que lo que hacen es GPL y está visible para todo el mundo… Quién se impondrá en cada caso es un asunto de puro darwinismo digital.

Si el movimiento es un síntoma de buena salud, la comunidad del software libre está en este momento fuerte como un roble. La cuestión es cómo asumirá tanto crecimiento y tantas invasiones externas. Todo debe cambiar para que todo permanezca.


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