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Ya tengo mi blog… ¿Y ahora qué hago?

El número de bitácoras existentes en la Red alcanza dimensiones mareantes: Blogpulse, un buscador especializado, tiene indexados más de 13 millones de blogs, con casi 50.000 incorporaciones diarias. Su competidor más destacado, Technorati, asegura rastrear casi 12 millones y 1.200 millones de enlaces. Una buena parte de estos weblogs está fuera de servicio, abandonados por sus creadores una vez difuminado el entusiasmo inicial, o tal vez desalentados ante la aparente falta de respuesta a sus esfuerzos comunicativos: si en todo el mundo hay casi 1.000 millones de internautas, ¿cómo es posible que mi blog haya recibido dos visitas en el último año? La respuesta es simple: la audiencia está muy cara.

En realidad, más apropiado sería hablar de microaudiencias, y aún de nanoaudiencias, tal es el reducido público que se asoma a la mayoría de los blogs. Las páginas personales con cientos o miles de visitantes son la excepción en un nuevo escenario de comunicación en el que la atención se fragmenta hasta casi pulverizarse, y cada nuevo lector ganado puede considerarse un triunfo. Según el avance de resultados de una encuesta sobre lectura de blogs que está elaborando el Media Laboratory del prestigioso MIT de Massachusetts, casi la mitad de las bitácoras analizadas cuenta con un máximo de 25 lectores diarios, el 22% recibe entre 26 y 100 visitantes, y menos del 1% se sitúa entre los 250 y los 1000… Cifras que, pese a su discreción, no dejan de sonar abultadas si las trasladamos al panorama de la blogosfera en español.

Ahora bien, entre los blogueros cabe señalar una distinción fundamental: por un lado, aquellos que escriben para sí mismos, sin ambicionar audiencias masivas ni riadas de comentarios en cada uno de sus posts, simplemente por el placer de dar rienda suelta a sus opiniones, gustos o aficiones en un medio que ofrece extraordinarias facilidades para expresarse. Y luego, los que aspiran a algún tipo de reconocimiento, ya sea en términos de visitas, prestigio o, por qué no, compensación monetaria. Si usted tiene un blog y pertenece al primer grupo, tal vez no le interese proseguir con la lectura de este artículo. Ahora bien, si es de los que aspiran a ampliar su círculo de lectores más allá de los siempre fieles familiares y amigos, puede encontrar algún consejo útil para tal ambición.

1. Sobre la estrategia

  • Dar visibilidad: que alguien llegue a un blog aislado es una aspiración utópica. Es necesario tender puentes, facilitar el camino, asomar la cabeza entre el maremágnum de la Red. De lo contrario, su blog permanecerá como un robinsón aislado en el océano mientras a lo lejos divisa la estela que deja el tráfico marítimo. Algunas acciones en este sentido pasan por el intercambio de enlaces con webs de temática similar, el alta en directorios como Bitácoras.com, Yahoo o Blogdir, o -si lo que a usted le va es el post largo- en sindicadores de contenidos como GoArticles o Article City. Si su presupuesto se lo permite -y si su ambición es apuntar alto-, recurra a los servicios de pago por posicionamiento en los buscadores (siempre puede intentar compensar este gasto incluyendo en su blog los anuncios contextuales de Chitika o Google Adsense).
  • Crear red: hay distintas formas de generar tráfico directo hacia nuestro blog, empezando por sencillas técnicas de marketing viral, como incluir la URL del blog en la firma de todos sus emails, en mensajes dejados en otros blogs o en foros de discusión. No desdeñe el poder de las sugerencias personales boca-oreja, y recomiende (aún a riesgo de resultar plomizo) la visita a todos sus conocidos.
  • Escuche a sus lectores: si dispone de las herramientas necesarias, podrá saber qué palabras clave han utilizado los visitantes que llegan a su blog: haga hincapié en sus intereses. No olvide que un blog es un medio interactivo, en el que los comentarios de los lectores son una parte esencial. Conozca sus preferencias, ofrezca enlaces en los que usted actúe como filtro, intente convertirse en una referencia dentro de su campo de conocimientos.

2. Sobre la arquitectura

  • Dominio propio: muchos bloggers utilizan servicios gratuitos para crear sus páginas, que tienen la gran ventaja de la simplicidad (no es necesario ningún conocimiento de HTML u otros modos de programación) y el inconveniente de convertir el blog en \”uno más del montón\”: se le asigna una URL genérica en la que el nombre de la bitácora aparece casi camuflado. Cambiar a un dominio propio conlleva costes y exige más dedicación, pero a cambio otorga personalidad a la web, y es siempre más fácil de recordar por los usuarios.
  • Utilice RSS: el tiempo es un bien muy preciado en Internet. Ningún usuario desea malgastarlo entrando en una página que no presenta ninguna novedad desde la última visita. Mediante un sistema de sindicación de contenidos es posible mantener al tanto de las novedades a los lectores, y lograr que cada visita sea provechosa.
  • Mida el tráfico: no evalúe el número de visitantes por la cantidad de posts que dejan, ya que no necesariamente hay una correlación entre ambas variables: tal vez sus lectores sean tímidos o poco ocurrentes. Existen herramientas gratuitas en Internet para medir el número de visitas, como StatCounter, SiteMeter o ActiveMeter.

3. Sobre el contenido

  • Elección del tema: obviamente, todos nuestros esfuerzos se pueden ir al garete si el blog se consagra a un asunto intrascendente (las peripecias de nuestra mascota pueden resultarnos apasionantes, pero probablemente no despertarán más que indiferencia en la comunidad internauta). Buscar un nicho de mercado y escribir sobre él puede ser una buena manera de asegurarse la fidelidad de un público especializado. También ayuda recurrir a trucos como consultar las palabras más buscadas en Google Zeitgeist o Yahoo Buzz Index.
  • Actualización constante: ¿qué pensaría usted si, por ejemplo, al entrar en un comercio encontrara las estanterías repletas de productos caducados? Similar tufillo desprende un blog con anotaciones desfasadas o fuera de contexto. No sea perezoso y escriba sin desmayo. Además, renovar continuamente los contenidos es una de las mejores maneras de garantizar que los usuarios volverán con frecuencia a consultar las novedades.
  • Rompa la monotonía: un vistazo a una pantalla en la que sólo aparece texto puede ser razón suficiente para cerrar la ventana del navegador… quien sabe si para no volver. Aderece su página (sin abusar) con fotos, imágenes, gráficos, animaciones, diferentes tipografías. Proponga concursos o pasatiempos, introduzca archivos descargables (mp3, pdfs, e-books… hay muchos recursos gratuitos en la Red), invite ocasionalmente a sus lectores a colaborar con artículos o posts.
  • ¿Existe el post perfecto? ¿Cómo sería el post soñado, ese que levanta oleadas de comentarios y se reenvía en progresión exponencial a través de la Red, levantando reconocimiento y admiración hacia su autor? ¿Corto o lago? ¿Centrado en un solo asunto o en varios? ¿Personal u objetivo? ¿Conciliador o provocador? ¿Abordaría temas de actualidad o intemporales, inocuos o polémicos, originales o trillados? La mejor forma de averiguarlo es la siguiente: cree su blog -si aún no lo ha hecho- y comience a postear…¡ya!

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