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Donald Trump “obligará” a Apple a fabricar sus ordenadores en EE.UU.

“Voy a obligar a Apple a fabricar sus malditos ordenadores en EE.UU.”. Con esta lapidaria sentencia, el candidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su idea en torno a uno de los fabricantes más reconocidos del territorio local, que fabrica casi todos sus productos fuera del continente americano. En concreto, lo hace en Asia.

Donald Trump "obligará" a Apple a fabricar en casa

A finales del presente 2016, Estados Unidos contará con un nuevo presidente. Barack Obama ha cumplido las dos legislaturas y tendrá que dejar el despacho oval de la Casa Blanca. Trump es el candidato republicano para la presidencia, y está basando su campaña en ir concatenando polémica tras polémica.

La última de ellas ha llegado directamente al mundo tecnológico con el dardo lanzado a la compañía que dirige Tim Cook. Trump no ha sido el único político en interesarse por la industria y el por qué de que los principales fabricantes norteamericanos salgan del país para ensamblar la mayoría de los productos. Sin embargo, ninguno de ellos había sido tan tajante y había utilizado términos como “obligar”.

Hay que destacar, que aunque evidentemente productos como el iPhone o el iPad se fabrican en China, otros como el propio Mac Pro se hacen íntegramente en Estados Unidos, por lo que no todo lo de Apple se fabrica fuera de las fronteras americanas. Sin embargo, como ha señalado Gizmodo a la hora de recoger la información, la fabricación de la mayoría de sus productos en países extranjeros se debe a muchos motivos, principalmente a un ahorro de coste y a la mayor especialización existente en los países asiáticos a la hora de construir diferentes componentes.

Un iPhone más caro (aún)

Si el iPhone se fabricara en Estados Unidos, el coste se dispararía y pasaría de ser un producto más o menos asequible (caro, pero asequible) a uno directamente prohibitivo para la mayor parte de la población. Los terminales móviles llevan componentes variados en su construcción, muchos de ellos son más complicados de encontrar en Estados Unidos, y más sencillo en China u otros países asiáticos.

No solo eso, los ingenieros capaces de ensamblar un producto como el iPhone (aquí valdría cualquier terminal de este tipo) en Estados Unidos son bastante más caros y en un número menor que en un país como China, donde la mano de obra no solo es más barata, sino que además es mucho más numerosa.

Ya se lo dijo Steve Jobs a Barack Obama: “Esos trabajos jamás volverán [a Estados Unidos]”.


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