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El pago contactless entrará inexorablemente en nuestras vidas

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Al mirar nuestra tarjeta de crédito y compararla con la que teníamos hace unos años nos encontramos nuevos símbolos y cambios en el diseño. Hace tan sólo unos pocos años toda compra con una tarjeta electrónica teníamos que acompañarla de una firma para validar la operación.

Esto cambió con la implementación de la tecnología EMV (nombre que viene de los nombres de las tres compañías que la desarrollaron: EuroPay, Mastercard y VISA). La tecnología EMV, también conocida como Chip-and-Pin, es el chip de color dorado de la tarjeta. Un sistema mucho más seguro por el cual cada usuario tiene que validar cada operación que realice introduciendo un número PIN. Los bancos consiguieron con esta tecnología mejorar la seguridad y se ahorraron toneladas de tickets e información que tenían que guardar como justificantes de compra y  para contrastar las firmas en caso de robo de tarjeta. Aunque en este caso no se puede hablar instauración de la tecnología o aceptación del gran público ya que vino relativamente impuesta por los bancos.

En un mercado en plena evolución tecnológica en el que existan distintas tecnologías que hagan frente a una necesidad o problema concreto, en numerosas ocasiones no se instaura la mejor, ni la más segura. Hay un factor determinante que todo emprendedor tecnológico tiene que tener en cuenta por encima de todos: la rapidez y facilidad con la que un usuario se acostumbre al uso de la tecnología.

Esto ha pasado con la tecnología Contactless (NFC), diseñada para la única característica que no ofrecía el chip EMV, la rapidez en el pago. Según numerosos informes anuales de bancos y numerosos comercios, tanto físicos como online, muestran que la cantidad media por operación ronda los 30 euros, en la que un alto porcentaje son transacciones menores de 20 euros. Aquí es donde interviene la tecnología Contactless, permitiendo un pago rápido y sencillo para pequeñas cantidades de dinero que han hecho que los propios usuarios la admitan como forma principal de pago en muchos países.

Un reciente informe del Reserve Bank of Australia ha demostrado que llevados por la necesidad de rapidez y conveniencia, los millennials han adoptado rápidamente la tecnología contactless en detrimento de los medios de pago que requieren contacto y validación. En su informe estiman que el 53 % de la población ha realizado algún pago con esta tecnología. Cifras similares a las presentadas en España en un informe llevado a cabo por MasterCard que muestra un crecimiento trimestral en pagos sin contacto del 38  % del segundo trimestre con respecto al primero, situando a España como uno de los países con mayor aceptación de pagos contacless del mundo.

Con ello podemos suponer que la tecnología contactless no sólo es una realidad, sino que se erigirá como la forma favorita de pago en pocos años. Una tecnología que no será la más segura pero que ha dado solución a una necesidad mucho más palpable en la sociedad en la que vivimos, el ahorro de tiempo.

 


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