Internet de las cosas reta a la inteligencia artificial en la South Summit 2015

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Las conferencias en el foro South Summit 2015 que se está celebrando en Madrid rozan lo brillante. Un ejemplo lo tenemos en la charla que pudimos asistir sobre el internet de las cosas y cómo puede ayudar la inteligencia artificial para su completo desarrollo.

El concepto internet de las cosas ha cambiado la vida o está comenzando a cambiarla a muchas personas. La tecnología que lo hace existir está lista y cada vez se está convirtiendo en más interesante. Ahora queda quizá el camino más complicado: explicar a los más escépticos y a todos aquellos que sufren alergia digital qué pueden sacar claro de todo esto.

Internet de las cosas es el nombre que ha recibido la interacción de cualquier objeto o elemento del mundo físico a través del digital. Las pulseras o relojes ya han dado un gran salto hacia este universo. Ahora queda que lo haga otro tipo de dispositivos. Cualquiera objeto que te imagines puede incluirse en el mundo digital. Los coches, cómo no, están señalados hace tiempo y ya han añadido multitud de ayudas tecnológicas: GPS, asistencia de frenado,… Pero aun le falta que el apartado digital se sumerja en todo su motor y dirección y que, por qué no, tome decisiones.

Es aquí donde entra la inteligencia artificial. No hablamos de Terminators, ni malvadas máquinas cinematográficas que un día se van a levantar sobre el ser humano, sino que, siguiendo el ejemplo del sector del automóvil, podría tomar decisiones que mejoren la seguridad del conductor y de los pasajeros. Saber cuándo frenar o acelerar y marcar una ruta adecuada, incluso seguirla sin intervención humana suena ahora a ciencia ficción, a los Terminators, pero su llegada no se encuentra tan lejana.

Según los analistas, alrededor de 20 millones de personas podrán utilizar algún tipo de objeto que les facilite las tareas diarias. Gracias a un móvil conectado, por ejemplo, el propio domicilio de un usuario podría calcular la hora de llegada del dueño de la casa y aclimatar las habitaciones según la estación en la que nos encontremos. La inteligencia artificial es el paso esencial que le falta dar al concepto internet de las cosas para cerrar el círculo.

El otro paso que tiene que dar esta tecnología, da igual donde se instale (coches, pulseras, zapatos, ropa o una mochila) es un lenguaje natural. Los humanos nos entendemos unos con otros a través de diferentes lenguas en todo el mundo. Las máquinas necesitan eso precisamente: que se entiendan entre ellas y, sobre todo, que entiendas las órdenes directas del humano y que sepan interpretarlas, que no se dediquen a dar diferentes opciones.

Como dijo Steve Wozniak en la inauguración de esta South Summit 2015, el internet de las cosas no solo es el futuro, sino el presente. Cada vez son más necesarios los puesto de trabajo relacionados con esta tecnología. Se necesitan programadores, diseñadores y, sobre todo, arquitectos que creen la superestructura necesaria para que nuestros coches sepan cuando frenar o girar el volante o nuestra casa nos reciba con la temperatura adecuada. Ese es el futuro y España (inversores y startups) lo sabe.


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