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Xbox One: una interfaz nueva para cubrir las carencias

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Desde hace unos días, los usuarios inscritos en el programa de previas de Xbox One pueden descargar la nueva interfaz de sistema, que llega con la compatibilidad con Windows 10 bajo el brazo y una meta superior: hacer olvidar la precaria situación que viven actualmente los poseedores de la máquina de Microsoft.

La nueva interfaz, además de rediseñar el aspecto gráfico en la mayoría de características y modos, llega para mejorar la velocidad de acceso al sistema, la cual no era digna de una máquina de la actual generación. Dichos problemas demostraban los graves errores en la concepción de la consola que tuvo el equipo de Xbox, liderado por aquel entonces por un Don Mattrick, que huyó despavorido a Zynga pocos meses después de la presentación de la consola en un Xbox Reveal confuso e incluso alarmante.

El señor Mattrick es el culpable directo de la situación actual de Xbox One. Las ventas no son las esperadas, PlayStation 4 tiene una ventaja insalvable con tan solo dos años de vida, y muchos jugadores, como ha reconocido recientemente el actual responsable de la división Xbox, Phil Spencer, todavía no conocen las verdaderas características de la máquina. Mattrick intentó implantar un sistema moderno, apoyado más en las descargas digitales que en la compra física de videojuegos, pero falló estrepitosamente en lo esencial a la hora de vender un producto: en el marketing. Microsoft no supo explicar claramente qué diantres hacía Xbox One, y los jugadores y los medios de comunicación salieron con miles de dudas del Xbox Reveal. Ni los de Redmond supieron explicar las bondades del sistema, ni los periodistas tuvieron la información necesaria para hacerlo. Total: los jugadores tacharon la consola de disparate y abrazaron a PlayStation 4 como si fuera una plataforma mesiánica. Así hasta ahora.

La concepción inicial de Xbox One estaba clara: iba a ser una plataforma exclusivamente digital. PlayStation 4 también, pero Sony decidió no abrir la boca cual cobarde escondido en una esquina observando de cerca lo que sucedía en la acera de enfrente. Si hay algo que reconocer a Mattrick, es que fue valiente. Aunque sus ideas no eran del todo acertadas. Una, sin embargo, sí lo era, pero quizá se adelantó a su tiempo. Los jugadores, y sobre todo los comercios, no estaban preparados para dar el salto a la exclusividad digital.

El problema principal que se encontró Microsoft fue que preparó una interfaz (y una consola) lista para funcionar sin soporte físico, y una vez que se reculó la decisión digital-only, tuvo que retocar precipitadamente la interfaz, lo que resultó en el sistema lento, tosco y desfasado que todos conocemos. Afortunadamente, aunque después de dos años, los de Redmond están a punto de arreglar el desaguisado. La nueva interfaz es más limpia y rápida, tal y como debería haber sido desde el minuto uno.

¿Servirá para dar un empujón a las ventas? Posiblemente, ya no. Pero dejará más aliviados a los actuales poseedores de una Xbox One, y el boca a boca es una herramienta vital. Si los usuarios están contentos, es más probable que recomienden la compra del producto a sus allegados. Eso, y el brillante catálogo que se espera en los próximos meses, puede hacer que la consola remonte algo el vuelo. Estaremos atentos.


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