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25 años de Sonic: canción triste de Green Hill

El 23 de junio de 1991 Sega dió su réplica al juego estrella de Nintendo. La compañía japonesa llevaba varios años buscando un personaje que hiciera sombra al fontanero italiano y tras intentos infructuosos dio en el clavo con un erizo azul al que llamó Sonic.

Las claves de su éxito fueron varias: una imagen moderna (para entonces) que rivalizaba con el clasicismo de Mario, una banda sonora que brillaba en los pobres chips de aquella Mega Drive que no era un portento musical y, sobre todo, una velocidad endiablada para contrarrestar la jugabilidad más pausada de su rival nintendero.

Sonic: canción triste de Green Hill

Su entrada dio aires renovados a la industria y todos los chavales que por aquel entonces comenzaban a enamorarse de los videojuegos deseaban poner sus manos en los mandos de la consola de Sega. Todo lo que Mario hacía bien, Sonic también y la lucha entre ambos fue una de las batallas más importantes de la guerra entre Nintendo y Sega que tan ‘alegremente’ disputaron en los años 90 ambas.

La historia sin embargo le tenía preparado a Sonic un giro inesperado. Una vuelta de tuerca de la que no supo recuperarse: la desaparición de Sega como fabricante de consolas.

Después de que Dreamcast pasara desapercibida en el mercado, la compañía japonesa no tuvo más remedio que abandonar la fabricación de consolas. Fue un duro golpe para todos sus seguidores, y como el destino de ambos (fabricante y personaje) está unido con un fuerte lazo desde aquella época, los intentos de Sonic por disfrutar del éxito de antaño han sido en balde.

Sega se convirtió entonces en una desarrolladora third party. Si lo hubieran dicho al principio de los 90 nadie lo hubiera creído, pero ahora Sega diseñaba videojuegos para PlayStation, PC, Xbox y, sí, hasta para Nintendo. ¿Dónde quedó aquella rivalidad?

Lo mismo ocurrió con Sonic. Su lucha con Mario para ocupar los corazones de los jugadores quedó tan marcada que cuando se anunció que Sonic iba a aparecer en los juegos de las consolas de Nintendo el grito de muchos se oyó en el cielo donde descansaban las consolas enterradas de la compañía.

No contentos con esa humillación, Sega decidió dar el paso definitivo para que el erizo se reconvirtiera definitivamente: pasó de luchar contra Mario, cada uno en su consola, a hacerlo en la misma, e incluso comenzaron a compartir el mismo espacio: Sonic y Mario en el mismo videojuego. ¿Quién iba a imaginarlo? De acérrimos enemigos a íntimos amigos.

Desde entonces, Sonic no ha levantado cabeza y se ha limitado a aparecer de secundario en juegos de Mario y en títulos menores en el que le han cambiado hasta su graciosa apariencia original. Es sin duda el cumpleaños más triste de la historia.


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