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El E3 confirma la precipitación de Sony y Microsoft

Las puertas del E3 2016 todavía no se han cerrado. Los Ángeles sigue con su actividad incesante en torno a la industria de los videojuegos, pero las presentaciones, los briefings o las conferencias ya no volverán hasta el 2017.

Microsoft sale del E3 con dos consolas bajo el brazo

Este año han existido grandes momentos aderezados con auténticos momentos de estupor. Electronic Arts y Ubisoft no supieron enganchar al jugador en sus conferencias y el espectáculo recayó en manos tanto de Sony como de Microsoft, con conferencias mucho más dinámicas y una concepción del tiempo casi perfecta (sobre todo la de la compañía japonesa).

Pero si dejamos de lado la avalancha de juegos prometedores que llegarán en el futuro, hay que darse cuenta de un detalle que no puede quedar en el olvido: la precipitación de Sony y de Microsoft a la hora de encarar la nueva generación.

Han pasado ya unos años desde que se encuentran en la estanterías de las tiendas las consolas de ambos fabricantes. Unos sistemas que, con excepciones muy recientes, apenas han dado alegrías a sus usuarios y se han convertido en contenedores de remasterizaciones y remakes, juegos meritorios todos ellos, pero insuficientes.

En este E3 ha dado la impresión de que todo ha vuelto a su cauce. Seguimos con muchas secuelas, pero ya no se escuchan tanto la palabra remasterización (Crash Bandicoot y Modern Warfare, y poca cosa más). God of War, Death Stranding, State of Decay 2, The Legend of Zelda: Breath of the Wind,… La nómina de videojuegos que llegarán de aquí a medio plazo suena espectacular, pero si nos detenemos un segundo a pensar, todos ellos se han anunciado con truco.

Un truco que consiste en que ninguno de estos juegos correrá en las máquinas actuales tal y como se vio en pantalla en las conferencias, a la excepción de Nintendo que va a su rollo. Y no es por el famoso downgrade que Ubisoft puso de moda con Watch Dogs y alguno otro, sino porque aunque no han hecho acto de aparición en Los Ángeles, las nuevas consolas ya están prácticamente aquí. Son reales. En las Navidades de 2017 asistiremos con estupor a algo que no ha ocurrido en el sector en la vida: el renacimiento de la actual generación de consolas.

Con este movimiento, Sony y Microsoft reconocen que se equivocaron. Sus consolas salieron precipitadamente al mercado y con unas características técnicas insuficientes para los tiempos que corren. Cuando la resolución 4K está en auge, ambas consolas suben a Full HD (cuando lo hacen) y han visto como son dos máquinas que no mueven en condiciones una tecnología como la realidad virtual que amenaza con quedarse.

La solución que han meditado ha sido salomónica. Lanzar nuevas consolas (PlayStation 5 o Xbox “Two”) hubiera sido un suicidio comercial tras una generación de menos de 4 años de vida. Dejarlas vivir sin más hasta completar un ciclo aceptable de al menos 7 u 8 años supondría un agotamiento excesivo de dos máquinas que no dan para más. ¿Cuál ha sido la medida tomada? Ni para unos ni para otros: PlayStation 4 Neo y Xbox One Scorpio (y Nintendo NX, sea lo que sea).


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