Transformación sí, transición no

Hace unos años, los usuarios vivimos una transición cuando pasamos de la tradicional televisión analógica a la actual televisión digital terrestre, una transición digital que no cambió ni los hábitos de consumo, ni los procesos productivos, tan solo cambió el medio, la manera de emitir, y como mucho, tener que actualizar nuestro receptor.

Años después de esa transición digital de la televisión, sólo percibimos el cambio por el incremento en el número de canales y la calidad de imagen. Si el sector hubiera emprendido una auténtica transformación digital, quizá con una propuesta de comunicación bidireccional, es posible que no hubieran perdido tanta cuota de mercado en favor de internet.

Al igual que con la televisión, ya es imposible imaginarnos la vida sin internet, sin smartphones, sin tablets y sin todos los dispositivos de acceso que utilizamos a diario. Una vida digital que nos ha cambiado la manera en la que nos comunicamos e informamos, y sobre todo, en la manera en la que consumimos productos y servicios. A cualquier hora y en cualquier lugar.

Este escenario de cambios en los hábitos del cliente afecta directamente a las compañías, viéndose obligadas a repensar sus procesos, sus modelos de negocio y comunicación para atender a las nuevas necesidades y demandas digitales del consumidor.

Anticipación, adaptación e innovación es la base de esa transformación digital necesaria para las empresas que desean ser más competitivas, que desean vender más, que desean estar más capacitadas.

¿Cómo reinventarse sobre este nuevo entorno?

  1. Conocer y comprender digitalmente a los clientes.  Gracias al Big Data y otras herramientas en la red, podemos captar y almacenar nuevos datos, pero eso no es suficiente, hay que comprenderlos y
    transformarlos en información útil para la toma de decisiones. Cada dato es una posible oportunidad.
  2. Satisfacer la experiencia de usuario en cualquier momento y en cualquier canal, adaptando el contenido dinámicamente o creando contenido específico.
  3. Control, mejora y automatización de procesos. Incluyendo la flexibilidad de los mismos, incidiendo directamente en la propia cultura de empresa existente y que debe ser fomentado por todos los niveles de la organización. La era digital y el consumidor, no entienden de horarios y lugares.
  4. Innovación y evolución. Prueba y error unidas a la continua generación de nuevas ideas desde todas las unidades de negocio de la compañía.
  5. Colaboración  y globalización. Sinergias, proyectos colaborativos y ámbito global.

El resto de empresas transitarán del analógico al digital, una transición digital donde sólo cambia el medio, no los procesos, perdiendo competitividad y oportunidad digital.


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