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Kojima y Konami: una historia de esperpento y rechazo

La historia reciente de Hideo Kojima y Konami no ha sido especialmente brillante. Acabó con la salida del mítico desarrollador japonés de las filas de la compañía, lo cual ha provocado un efecto negativo en el seno de la empresa.

La valoración del enfrentamiento entre ambos actores no la voy a hacer yo. Como tampoco debería hacerla la mayoría de seguidores de Kojima. Al menos no de una manera tan injusta y ciega como la que se está desarrollando. Hideo Kojima es una persona con un ego del tamaño de un tanque. Eso no es nuevo y es algo que todo el que tenga relación con la industria del videojuego conoce.

Konami y Kojima

Konami ha tenido que soportar de Kojima auténticas barbaridades públicas con resultados bochornos. Sobre todo en los últimos años. A medida que la libertad creativa del desarrollador iba aumentando, también lo hacía su aprecio por sí mismo. Todo llegó a un punto de no retorno cuando en su plenitud anunció Metal Gear Solid V en una espantosa sesión de confusión ideada para los VideoGame Awards.

En aquella presentación, Kojima se inventó un equipo de desarrollo nuevo (Moby Dick Games Studio), cuyo fundador respondía al nombre de Joakim Mogren (anagrama del propio Kojima y del motor gráfico Ogre, tal y como se llamaba por aquel entonces). El nombre del juego era The Phantom Pain, que finalmente se reveló como subtítulo de Metal Gear Solid V.

En varias ocasiones se negó que fuera un Metal Gear y se hizo el paripé en entrevistas y eventos con un actor vendado haciéndose pasar por el señor Mogren. El esperpento fue tal que a partir de entonces las relaciones de Kojima y Konami se rompieron para nunca llegar a soldarse. De hecho, la compañía despidió a Kojima en pleno desarrollo del videojuego, aunque le mantuvo como externo para poder lanzarlo y que el ridículo no fuera mayor. Konami eliminó su nombre de las cajas del juego, aunque la famosa frase ‘A Hideo Kojima Game’ aparecía constantemente al inicio de cada capítulo del juego. Con esto, Kojima y su ego hacían víctimas a los jugadores. Haciendo gala de mal gusto y faltando el respeto a todos los jugadores.

Sin embargo, a pesar del maltrato que el propio Kojima ha mostrado constantemente hacia sus propios seguidores, los mismos no dejan de alabar cualquier acto de presentación, aunque sea mínimo, demonizando en el proceso a Konami. Sin quererlo ni beberlo, la compañía japonesa sigue sufriendo las rabietas de niño mimado del personaje y su legión de fans la ha tomado con la longeva productora japonesa.

Mientras que Kojima no deja de recibir aplausos, Konami solo recibe bandazos. En el pasado E3, el desarrollador, ahora independiente, o eso dice, presentó su nuevo trabajo en la conferencia de Sony, Death Stranding. Se pudo ver un vídeo CGI creado a propósito de la feria en el que hubo de todo menos detalles del proyecto. ¿Qué ocurrió? El mundo entero aplaudió al aire y vitoreó el más absoluto vacío. ¿Por qué? Porque venía firmado por Kojima. Una nueva muestro del infinito de su ego.

Konami, por su lado, intenta salir del bache y ha anunciado recientemente un nuevo capítulo dentro de Metal Gear, franquicia que pertenece legítimamente a su catálogo. Es cierto que Metal Gear Survive es un juego menor dentro de la franquicia y que no tiene una apariencia demasiado atractiva a priori, pero la mayoría de aficionados, sin saber nada del proyecto, tuvo la gran osadía de despreciarlo. ¿Por qué? Porque NO está firmado por Kojima. Si hubiera sido el autor del anuncio de Metal Gear Survive, el videojuego estaría actualmente enmarcado dentro de lo más esperado y los seguidores estarían aplaudiendo con las orejas el giro de la franquicia.

Como no podía permanecer callado (ya sabéis, su ego), Kojima ha abierto la boca para quedar una vez más retratado. Ha confirmado que no está dentro del proyecto (gracias, Hideo) y de paso ha vuelto a dar un palo gratuito a Konami. Bien haría en dejar un poco de lado esta absurda manía y dedicarse exclusivamente en mostrar algo de su nuevo trabajo. Algo tangible si puede ser; no un vídeo ridículo sin ningún interés para el público en general para mostrar lo bueno que es. Death Stranding, de momento, es un videojuego con vendas en el rostro. No es nada hasta que se decida a mostrarlo de verdad.


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