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La fórmula para que un proyecto de Big Data tenga éxito

El Big Data ayuda a las empresas a mejorar sus resultados, equilibrar la oferta a la demanda, anticiparse al futuro o cumplir con los objetivos que se propongan. También ayuda a mejorar la satisfacción de los clientes, a anticiparse a sus necesidades, visualizar mejor el futuro y a acertar en todas las decisiones que se tomen. La lista de ventajas para las empresas no tiene fin, pero antes de embarcarse en proyectos de Big Data deben ser conscientes de que deben cumplir unos requisitos si quieren que estos proyectos tengan el éxito deseado y cumplan las expectativas.

En primer lugar, debemos preguntarnos si tenemos suficientes datos disponibles. De nada sirve disponer de grandes autopistas, infraestructuras y aeropuertos, que funcionan eficientemente, si no hay flujo suficiente de pasajeros o si el beneficio no justifica la inversión. En el caso de los proyectos de Big Data ocurre lo mismo, existen muchos ejemplos de instalaciones con la mejor tecnología, pero que son incapaces de poner en valor la información que generan.

La generación y propagación de estos datos debe estar automatizada. En el momento que los datos tengan que originarse manualmente, no tiene sentido aplicar Big Data.

Por ejemplo, las empresas deben disponer ya de sistemas informáticos de gestión transaccional u operacional que proporciona datos de funcionamiento (ERP) o datos de actividad comercial (CRM).

Las empresas deberán contar con data scientists, es decir, alguien que tiene autonomía para coger un data set y, con un conocimiento de negocio, extraer valor de los datos y dar instrucciones al resto de analistas para tomar decisiones. De cara a los próximos años, se prevé que el 80% de las empresas medianas contarán, al menos, con este tipo de perfil. En el caso de las grandes empresas, será el 100% y con un número no inferior a cinco profesionales.

Ligado al negocio y liderado por el CEO

El Big Data debe responder y satisfacer a grandes preguntas de negocio en términos de incremento en los objetivos de ingreso, satisfacción, cross selling, margen, reducción de riesgos, pérdidas, incremento de cuotas de mercado, etc.

De nada sirve adquirir tecnología sin saber exactamente para qué y qué impacto va a tener en las cifras de negocio. Esto sucede, principalmente, por no hablar con las áreas de negocio y no establecer un plan conjunto con indicadores y objetivos que permitan saber qué se pretende obtener.

En este punto, adquiere vital importancia la filosofía de la organización. Se requiere que la empresa esté volcada en la toma rápida de decisiones, en tiempo real, ya que si las decisiones importantes se toman en comités como en las empresas tradicionales, que se celebran una vez a la semana o al mes, no va a funcionar. Además, debe simplificar los procesos y aplanarse para permitir la democratización de las decisiones, su aceleración y acierto en las mismas. La tecnología será solo un facilitador.

Dado que son proyectos estratégicos que deben liderar tanto negocio como tecnología, conjuntamente, el CEO de la compañía debe estar implicado para que de verdad sean un éxito. De esta manera, el directivo tiene un mayor control sobre el negocio al disponer de datos en tiempo real de todas las operaciones además de la capacidad de simulación de diferentes escenarios y la posibilidad de visualizar el futuro. Esto permite que su empresa se posicione de la mejor manera ante los clientes, anticipándose a las necesidades de los mismos, así como ante la competencia

En definitiva, sólo las empresas que sepan adaptarse, modifiquen su organización y procesos, creando áreas de Big Data, e inviertan en la tecnología y en profesionales adecuados, podrán convertirse en líderes en sus segmentos o mercados y verán un efecto multiplicador en su cuenta de resultados.


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