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¿Por qué Open Source?

Al principio de los tiempos, era un técnico especialista en tecnologías de seguridad comerciales. Para mí Linux y el Open Source eran herramientas que difícilmente veía en entornos profesionales. Hablo de finales de los años 90. Es importante recordar y destacar que en esta época el software y hardware eran enormemente codependientes. Además, los contenidos en internet no eran tan “abiertos” o accesibles al público general como hoy en día. Es decir, todavía en esa época el movimiento de conocimientos se hacía compartiendo manuales fotocopiados.

Sobre 2001, estuve de baja varios meses en casa, y decidí profundizar en conceptos avanzados de redes. Como en mi casa no tenía acceso a esos medios, busqué alternativas libres. Todos mis conceptos de HSRP eran replicables con su versión libre -VRRP-, mis conocimientos de Unix en Linux, los de Checkpoint a Netfilter y lo mismo con cada una de las tecnologías libres, pero con una enorme ventaja: su creciente comunidad de usuarios.

La comunidad no tiene porqué ser una persona amable y con mucho conocimiento que te contesta en un foro. Al contrario, es simplemente alguien como tú que ha escrito un comentario que a ti te sirve para tirar del hilo y llegar a otro lado. A veces a ‘la comunidad’ la idealizamos como un grupo de gente con una tarea común que trabajan en equipo para lograrla. En la práctica se trata más bien de algo caótico, donde cada aportación individual puede ser casi irrelevante en muchos casos, pero donde la suma de todas ellas componen un rico ecosistema que permite a todos los individuos que la componen aprender mucho.

El hecho de tener gente opinando suele favorecer la construcción de un criterio propio. El feedback, las críticas constructivas de esta comunidad son para mí lo más valioso; además de ser lo que impide que uno, cual genio loco, fabrique un cacharro sin sentido, inútil, que solo satisface sus necesidades momentáneas. Escuchando, compartiendo y recibiendo aportaciones e ideas de otros, es cuando tu cacharro se puede convertir en algo más útil, para más gente. A veces esa misma gente colabora con piezas (en este caso de código), otras veces solo con ideas o sugerencias y, en la mayoría de ocasiones, informando de los fallos cuando prueban tu invención.

Ese feedback es para mi la clave del movimiento perpetuo de la gran maquinaria que es una comunidad. En un garaje cerrado, donde el dueño del lugar es quien decide cómo debe ser el engendro que está creando. En ese lugar mental donde uno está celoso del mundo, perdemos la riqueza de la diversidad, perdemos la interacción desinteresada de terceros, que pueden ayudarnos a modelar una creación.

Desde el punto de vista de la ingeniería, el Open Source supone una ventaja: poder aprovechar el trabajo y la experiencia de otros para construir algo.

Opté por hacer de Pandora FMS un proyecto Open Source, amparado en la licencia GPL2 porque quería ofrecer a la comunidad algo que yo había echado en falta, y por que gracias a ella había aprendido muchas cosas. Luego sacamos una versión Enterprise, que complementaba la versión Open Source, porque como otros muchos proyectos con la misma orientación, me di cuenta que mucha gente no busca en el mundo Open Source proyectos sobre los cuales aprender, aportar, o siquiera formar parte de ellos. Simplemente busca algo gratis.

Cuando una persona está buscando algo bueno, bonito y barato, hay que ponerle un precio y unas reglas, unos límites. Cuando no le importa coger las piezas, dedicarle tiempo e intercambiar impresiones con la comunidad, la versión Open Source le es más que suficiente. La barrera entre ambas es delicada y complicada pero, personalmente, creo que lo estamos haciendo bien, pues tenemos usuarios de la versión Open Source que han aprendido sobre Pandora FMS y han logrado implantaciones de más de 8000 nodos.

Por supuesto, tenemos aproximadamente cien veces más usuarios de la versión Open Source que de la versión Enterprise; pero esto no sólo no nos molesta, si no que es algo de lo que estamos orgullosos.

Creo que somos de los pocos con un proyecto comercial Open Source que publica el 100% de la documentación final de usuario que redacta (ahora mismo dicha documentación supera las 1.200 páginas). Muchos otros ocultan esa información, esperando que sus usuarios paguen por servicios. Nosotros somos francos con eso, nuestro objetivo no es retener el conocimiento y aprovecharnos de ello, nuestro objetivo es el usuario corporativo que requiere unas funcionalidades “out of the box” muy específicas y que quiere un soporte profesional, dedicado y con experiencia; y que, en general, no quiere experimentos ni proyectos que dependan de dar con la persona adecuada en el momento justo. En ese sentido, Pandora FMS es un producto, no un proyecto.


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