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Digitalizamos. Perfecto. Pero ¿qué estamos digitalizando?

El mundo de los negocios se va adentrando de forma imparable en el nuevo espacio digital. La transformación digital encabeza este cambio de época que vivimos de manera acelerada. Los datos que se van conociendo a través de los múltiples estudios y barómetros certifican el protagonismo empresarial en la digitalización, convertida ya en un factor de diferenciación y competitividad.

Los últimos informes sobre el avance de la Agenda Digital en la Unión Europea señalan que más de la mitad de los incrementos de productividad que se han registrado durante el año pasado en las empresas europeas se deben a sus inversiones en procesos de digitalización.

Un estudio reciente de PwC señala que, sólo en el sector industrial, las más de 2.000 empresas consultadas en casi 30 países calculan doblar su nivel de digitalización de aquí a 2020, es decir, en cuatro años. El estudio señala que los primeros que se mueven, los más innovadores, son además los que más beneficios obtienen.

Se prevé que los beneficios por la digitalización, sea en los que componen actualmente el portfolio de las empresas o los que están por llegar, crezcan en magnitudes superiores al 40% en los próximos cinco años.

Es obvio que las empresas digitalizadas han sorteado mejor la crisis. Hace ya dos años, el Observatorio ADEI publicaba un informe analizando la influencia de la digitalización en el desempeño empresarial del tejido productivo español durante los años más duros de la crisis, concretamente el periodo comprendido entre 2008 y 2012. Según sus conclusiones, las compañías que hacían más uso de la digitalización presentaban un mayor índice de productividad laboral —un 30% más en las empresas digitalizadas que en la que no lo están— y remuneran mejor a sus empleados.

Parece claro que el concepto avanza de manera imparable y, quizás, haya llegado el momento de hacer una pequeña revisión de lo que se está haciendo y plantearnos una cuestión básica. Digitalizamos. Perfecto. Pero… ¿qué estamos digitalizando? Es conveniente responder a esta pregunta, ya que los estudios, análisis e informes no entran a fondo en ella y puede que haya algunas sorpresas que nublen un poco este panorama tan optimista.

Digitalizar no es automatizar o informatizar los viejos procesos empresariales; tampoco es hacer una web corporativa y plantarse ahí, o visualizar en pantalla lo que antes era un grueso documento en papel o hacer avanzadas incursiones en la nube; no es, ni mucho menos, auto convencerse de la disponibilidad para hacer lo que sea en esta época de cambios.

Digitalizar va más bien en el sentido de aceptar, asumir e interiorizar que estamos ante un cambio de época en el que los escenarios en los que se mueve la empresa son radicalmente diferentes de los conocidos hasta ahora. La digitalización afecta al mundo interno de las empresas y de los negocios, donde la clave es que hay una nueva forma de manejar la información que implica tanto a sus contenidos como a la forma en que fluye dentro de la organización.

La digitalización rompe las barreras y fronteras del conocimiento dentro de los negocios y hace que la información y la inteligencia que genera su gestión se desborde hasta inundar el último recinto.

El nuevo liderazgo empresarial en el entorno digital viene definido por la capacidad de los directivos de crear esta nueva atmósfera de flujo perfecto de conocimiento.

Pero la digitalización también afecta al mundo externo de las empresas y negocios. Si hay algo que define el mundo digitalizado es que se ha convertido en un espacio de conversación multilateral y multicanal. La digitalización empresarial obliga a diseñar una nueva forma de dialogar con ese mundo exterior, donde no sólo están los clientes, sino una multitud de agentes hasta ahora ocultos, son capaces de influir en la marcha del negocio.

La digitalización permite a las empresas escuchar el mundo exterior y hablarle y establecer un ámbito de comunicación y de relación absolutamente nuevo y diferente de lo que hasta ahora conocemos. El manejo del conocimiento interno y de las relaciones externas son las claves de la gran carrera de la digitalización de los negocios, en la que quizás haya llegado el momento de hacer una pequeña parada y pensar un poco en qué estamos haciendo.

 


Fernán Serrano estará presente durante Digital Enterprise Show (DES2016), evento internacional dedicado íntegramente que reunirá en Madrid del 24 al 26 de mayo a más de 18.000 profesionales para abordar los retos de la transformación digital. Bajo el marco de DES2016 se desarrollará el Masterminds Congress, un programa que reunirá a más de 450 ponentes internacionales con las conferencias más inspiradoras y disruptivas en materias como Social Business, Liderazgo Digital, Ciberseguridad, Internet of Things o Movilidad, entre otros.


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