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El emprendedor sorprendido

A la mayoría de los emprendedores les sorprende que los inversores no inviertan en sus proyectos. Ellos los consideran muy buenos y no entienden cómo a los inversores no parece interesarles nada de lo que les cuenta. Tiene que ver con muchas cosas.

En primer lugar, como siempre explico, no es lo mismo viable que invertible. Un emprendedor puede estar convencido de que su proyectos es viable pero ¿es invertible?

Los inversores, sobre todo en estadios de semilla, saben que el 85 al 90% de los proyectos fracasan. Es decir, con tan sólo el 10% de tus inversiones, en muchos casos menos del 5%, tienes que obtener la rentabilidad que has perdido con todos los proyectos invertidos en los que has fracasado. Eso requiere que, aquellos que triunfan, lo hagan a lo grande.

Dicho de otra manera, no busco un proyecto en el que pueda, si todo sale bien, conseguir un 300% de lo invertido. En realidad quiero saber que si triunfa, me va a dar de 15 a 50 veces lo invertido. Por ello, un proyecto viable, cuyo éxito se cifra en una venta a 5 años o a una valoración de 5 millones, aunque ahora tenga una valoración de 500.000 Euros, no es muy atractivo para un inversor profesional que prefiere invertir, algo más tarde y más caro, pero con la perspectiva de que la empresa pueda llegar a valer por encima de los 100 millones.

Por otra parte, el hecho de que en los últimos años haya mucho más dinero en los fondos ha creado un aumento de los valores iniciales de una startup que, rara vez, están justificados.

¿Y los Inversores Ángel? Según ciertas estadísticas, en España hay registrados unos 15.000. No está mal, pero la cifra no sirve de gran cosa. Business Angels que, como tal, estén invirtiendo regularmente entre 50.000 y 100.000 euros al año, seguro que no llegan a 500. Es decir, se puede visitar a miles de inversores ángel que en su vida han hecho una inversión de riesgo y que, muy probablemente, nunca la hagan. Es muy frustrante para los emprendedores y genera una expectativas ilógicas que no tienen nada que ver con la realidad.

Como con casi cualquier proyecto, buscar un inversor es una tarea ardua que requiere dedicación y análisis. Hay que asegurarse de que sí que han invertido antes, hablar con los emprendedores en los que hayan invertido y hacerse una idea, antes de la visita, de cuáles son sus motivaciones, qué tipo de proyectos le gustan y cómo es su contribución más allá de la inversión que realizan.

¿Por qué me llegan a mi proyectos de todo tipo cuando explicamos claramente que sólo invertimos en Internet? Pues porque los emprendedores no hacen su trabajo y no analizan bien con quién quieren hablar de una inversión concreta. Merece la pena estudiar antes al potencial inversor y preparar la oferta de inversión a su medida. Una presentación igual para todos, simplemente no funciona.


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