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Trump sorprende de nuevo

El nuevo presidente de los EE.UU. no es conocido por tener precisamente una inclinación hacia la tecnología. Es más, durante su campaña, evitó verse con los grandes gurús de Silicon Valley como hacía, día si y día no, Hillary Clinton.

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Ahora, ya presidente, ha nombrado un comité de Política y Estrategia que le apoye en su visión para la creación de empleo estable. Lo sorprendente es que, más que magnates de las finanzas y el ladrillo, el comité tiene altos ejecutivos de empresas multinacionales, algunas de las cuales se ven ya bajo presión para “volver” a fabricar en USA. Especialmente sorprendente es el nombramiento de dos mujeres, Ginni Rometty, presidenta de IBM y Mary Barra, la CEO de General Motors, responsable de “tecnificación” de la empresa que ha comprado una empresa de coches autoconducidos e invertido 500 millones en Lyft.

La presidenta de IBM, por su parte, es una gran defensora de la inversión del coloso azul en inteligencia artificial y ha conseguido que la apuesta por Watson, el superordenador de IBM, esté dando resultados y muestre al camino para la siguiente reinvención de la empresa.

Distribución y banca completan el elenco del comité. Los CEO de JP Morgan y Wal-Mart forman también parte de este selecto grupo de influyentes con los que Trump quiere debatir sus políticas.

¿Nos habremos equivocados todos con él? ¿Pasará como con Reagan? que nos sorprendió a todos con su alianza internacional con Margaret Thatcher y ayudó al mundo entero a escribir un “new deal” inesperado.

Está claro que su experiencia como inmobiliario y especulador no le acerca precisamente a la tecnología, pero Silicon Valley sabe que va a tener que convivir con el durante, por lo menos, 4 años, muy probablemente 8 y no puede volverle la espalda al Presidente. Así que sus lobbies se han movilizado y el entorno de Donald Trump ha respondido con una celeridad inesperada.

Trump parece querer apoyar todo cuanto haga grande a EE.UU. y la tecnología es, hoy por hoy, el mejor sello de identidad americano. No parece que vaya a jugársela con ello. Los primeros nombramientos prometen un hilo directo hacia el Valley, veremos cómo trata los temas más controvertidos, como la repatriación de fabricación y evasión –legal– de impuestos por las grandes multinacionales de las tecnología.

Trump necesita “más madera” para su inversión en infraestructuras y parece que apunta a los grandes del sector para ayudarle a financiar parte de las mismas. De momento ya ha sucedido algo que parecía imposible hace unas semanas, se ha unidos con los líderes de las tecnológicas para “hablar”.

A lo mejor en eso tiene algo inicial que compartir con sus aliados europeos.


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