BAQUIA

Xbox One S es lo que debió ser y no fue

La nueva consola de Microsoft ha llegado al mercado. A cuentagotas. De manera muy limitada. Pero ya está aquí. Tras un primer vistazo la cosa queda clara: Xbox One S es lo que debió ser la consola original y no fue. La culpa, sin ningún lugar a dudas, es de la propia compañía. En concreto, del equipo que diseñó el sistema inicialmente. Ese equipo que capitaneaba Don Mattrick, persona desaparecida en combate después de su paso por Zynga.

Xbox One S presentada por Microsoft

La llegada de Xbox One fue un despropósito. Aquella Microsoft tenía la mente puesta en las capacidades multimedia de la consola en lugar de dar al público lo que realmente quiere: una máquina para jugar a videojuegos. Si de paso se pueden ver series y películas, bien, pero lo que se desea no es otra cosa que disfrutar de Gears of War, Halo, Forza Motorsport o Tomb Raider. Nada más y nada menos.

Xbox One S ofrece eso. Se nota desde el primer momento. Cuando se descubre el embalaje lo único que se puede ver dentro de la caja es la consola, el mando y un par de cables (uno HDMI y el de alimentación). Decimos adiós a la engorrosa fuente de alimentación externa y, sobre todo, al sensor Kinect, que ya no tiene ni puerto de conexión en la consola. Quien quiera seguir usándolo (¿lo hacía alguien?) tendrá que adquirir un adaptador por separado para conectarlo a uno de los puertos USB.

El nuevo sistema de Microsoft no quiere engañar a nadie. Ahora es una consola.

El nuevo sistema de Microsoft no quiere engañar a nadie. Deja de ser un trasto similar a un reproductor DVD para convertirse en una consola llana y simplemente. Se puede ver Netflix y películas en Bluray, obviamente, pero hace tiempo que dejó de ser una prioridad al mismo nivel que el software de entretenimiento.

Además se pueden ver en condiciones. Xbox One S alcanza la resolución 4K en contenido multimedia, por lo que los usuarios de este tipo de televisión podrán ajustar sus consolas para casar a la perfección con su equipo. Pero lo más importante, además de resoluciones y funciones que muchas veces se quedan en el papel, es el funcionamiento del sistema. Es aquí donde se nota las diferencias. La interfaz, ya con Cortana, Windows 10 y demás novedades, se ejecuta sin trabas. La consola original se arrastraba en los menús. En cambio esta edición ‘slim’ se mueve con total suavidad.

Si Don Mattrick era el principal responsable de (casi) hundir Xbox One, ahora también hay que buscar un culpable cuando se trabaja bien. La persona que dirige este resurgir de Xbox no es otra que Phil Spencer. Este hombre cogió un sistema sin alma, destrozado, y lo ha devuelto a la vida con más fuerza que nunca. Y esto, amigos, no es todo.


Compartir en :


Noticias relacionadas




Comentarios