Avión de EgyptAir desaparecido

¿Qué tecnologías de comunicación aérea han fallado?

Tras más de 24 horas sin tener pistas sobre el avión de EgyptAir desaparecido en la madrugada del jueves cuando realizada la ruta Paris – El Cairo, el gobierno egipcio ha informado del hallazgo de restos que corresponderían a la aeronave del vuelo MS804 cerca de la isla griega de Kárpatos. A parte del sobrecogimieto por el siniestro —sobre el que las autoridades aún especulan la causa—, una pregunta pende del aire: ¿cómo es posible que un avión desaparezca sin dejar rastro? Hacemos un repaso por las tecnologías de comunicación que interceden en aviación.

Avión de EgyptAir

No es la primera vez que ocurre, ni mucho menos. 2014 fue un año especialmente peculiar en el que el Boeing 777 que cubría la ruta Kuala Lumpur-Pekín desapareció con 239 pasajeros a bordo y a finales del mismo años desaparecía el QZ8501 de AirAsia con 162 personas. En todos estos casos hubo un momento en que el sistema de comunicaciones del avión dejó de emitir señal.

Este sistema es parte indispensable tanto para coordinar el tráfico aéreo como para que las aeronaves sean localizables durante el vuelo. En la actualidad se sigue basando en radares y satélites, pese a que tras el incidente del vuelo de Malasyan Airlines se llegó a la conclusión de la necesidad de que la información de las cajas negras se trasmitiese en tiempo real a los centros de control y varias compañías se comprometieron a ello. Se espera que para 2020 haya una cobertura satélite global, reporta la web Mashable.

Por el momento, el sistema usado está integrado por un radar primario en tierra encargado de detectar el posicionamiento aproximado de los aparatos que sobrevuelan el espacio aéreo, mediante barridos automáticos y emisiones por señales de radio. El radar no tiene señal disponible en zonas de mar abierto, como por ejemplo en el océano Atlántico, donde las aeronaves informan de su posición a través de canales de radio de alta frecuencia y tecnología satélite. Sin embargo, en el caso del mar Mediterráneo, la cercanía con la costa española o marroquí hace que este espacio aéreo esté estrechamente controlado.

ADS-B: Vigilancia Dependiente Automática

Páginas web como FlightRadar24 y FlightAware cuentan con herramientas de seguimiento de aviones basadas en la tecnología Automatic Dependent Survaillance (ADS-B), que permite localizar automáticamente la posición de las aeronaves gracias a la información que se envía desde los satélites a las estaciones en tierra.

Los propios aviones también cuentan con esta tecnología ADS-B que les ayuda también a localizar aeronaves cercanas a fin de evitar cualquier posible colisión. Adicionalmente, algunas compañías cuentan con sistemas que transmiten automáticamente mensajes a sus centros de mantenimiento en tierra para reportar cualquier problema que puedan tener. No era el caso del avión de EgyptAir MS804, que sin duda hubiera ayudado a tener más pistas en esas primeras 24 horas.

Secuestrar un avión con una App Android

Tanto ADS-B como ACARS (Aircraft Communications Addresing and Reporting System), otro de los protocolos para el envío de información a tierra directamente a través de ondas de radio o por satélite, son tecnologías que presentan vulnerabilidades de seguridad. A través de estos sistemas es posible acceder y compartir gran cantidad de la información que manejan los aviones, posibilitando su hackeo como aseguraba Hugo Teso durante la conferencia Hack in The Box celebrada en Ámsterdam en 2013.

Teso, consultor de seguridad de la empresa alemana n.runs, presentó entonces PlaneSploit, una aplicación para Android que él mismo había desarrollado, capaz de tomar el control de los sistemas de a bordo de un avión y manejarlos a distancia, logrando así que el avión cambiase de rumbo o chocase contra el suelo.

El expiloto alemán aseguraba que la aplicación podía obtener información del ordenador a bordo, y utilizar sus vulnerabilidades para enviar “mensajes falsos” que afectasen al comportamiento de la nave. La FAA (Federal Aviation Administration), organización que regula el tráfico aéreo en los Estados Unidos, salió rápidamente al paso negando la posibilidad de que un simple teléfono sea capaz de derribar un avión, y según alegaban, la técnica de hackeo descrita por Teso no era compatible con el hardware certificado en los aviones.


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