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Las bibliotecas se lanzan a ofrecer descargas de audiolibros

Varias bibliotecas públicas, desde algunas de Nueva York hasta otras de Alameda (California, EEUU), permiten ya a los usuarios la descarga de audiolibros (necesita registro). Así, éstos pueden hacerse con los tecno-thrillers de Tom Clancy, con clases de árabe y con otros contenidos que pueden luego escuchar en sus ordenadores o en sus reproductores portátiles de música.

Se trata de una medida destinada a potenciar el uso de las bibliotecas por parte del público, especialmente la gente más joven -bastante reacia por el escaso nivel tecnológico que apenas han logrado alcanzar- y aquellos demasiado ocupados como para plantearse acudir con alguna frecuencia. El tirón empieza a ser grande, aunque hay un problema: la incompatibilidad de la tecnología de Windows con el iPod, de uso masivo en EEUU.

Los formatos de Windows Media Audio que las compañías vendedoras de programas están comercializando entre las bibliotecas públicas incluyen, evidentemente, protección de los derechos de autor para intentar que los audiolibros no entren en el juego del intercambio de archivos.

Desde que se lanzara la iniciativa hace unos meses, ya son cerca de mil las bibliotecas que se han adherido a ella. Según los bibliotecarios, hace apenas unos años tenían poco interés en establecer descargas de audiolibros; ahora observan como la gente se entretiene y aprende en las calles, autobuses y parques. También dicen que han escuchado quejas de usuarios del iPod, pero fuentes de Apple han asegurado que, por el momento, no estudian cambio tecnológico alguno, a pesar de esta incompatibilidad.


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