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Estados Unidos y su ‘Patriot Act’ sacuden la privacidad en la nube

¿Están las nubes a salvo del gobierno estadounidense? Hace unas semanas se hacía público el escándalo: los usuarios europeos de la nube de Microsoft estaban sujetos a la llamada “Patriot Act“, ley nacida a raíz del 11 de septiembre, que permite a sus autoridades tener acceso a información privada de las compañías con sede en el país. Mientras la Unión Europea medita sobre como deshacer este entuerto, se rumorea que Amazon Web Services evitará el conflicto de intereses en Australia poniendo un centro de datos en el propio país.

Zack Wittaker comentaba en ZDnet que el caso Microsoft había hecho saltar las alarmas. El parlamento europeo tiene intención de abordar la incompatibilidad de la legislación estadounidense con la Ley de protección de datos europea después de las vacaciones de verano. Lo que no está muy claro es el cómo.

La comisaria europea para la seguridad, Viviane Reding,  ya se había mostrado tajante con las grandes en marzo de este año: “Microsoft, Google y Facebook han de ceñirse a la normativa europea”.

A pesar de las buenas intenciones, lo cierto es que mientras los datos se encuentren en terreno estadounidense y la Patriot Act siga vigente, la Ley de protección de datos europea queda invalidada, independientemente de que las compañías estén sujetas al llamado Safe Harbor, puerto seguro. Es un parche firmado por la Unión Europa y Estados Unidos, para que aquellas compañías con sede en ultramar se ajusten lo más posible a las políticas de privacidad de datos de los estados en los que se comercializa.

Amazon por su parte, anima a los usuarios a encriptar sus datos para evitar intromisiones; así lo señalaba su máximo representante tecnológico, Werner Volgels en el diario australiano CIO. “Nos tomamos la privacidad muy en serio”, explicó. “Cada vez que recibimos un aviso, se lo notificamos a nuestros usuarios y les damos la posibilidad de presentar una orden judicial”, añadió Vogels.

De momento Amazon utiliza el sistema de Safe Harbor para avisar a sus clientes. El problema surge cuando los proveedores de cloud están obligados a guardar detalles de transferencias con datos secretos.

Vogels concluyó con que hay que evitar ralentizar el proceso de adopción de la nube por parte de las empresas. Sin embargo, esto no sería si extraño si se toman como referencia las opiniones del portal alemán sobre investigación, Researches in Germany, que apuntaba fallos en la nube de la compañía; tal y como lo hacía la universidad alemana, Technische Universität Darmstadt.


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