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Google recuerda a la española precursora del eBook en los años 50

“Aliviar la enseñanza: conseguir con el mínimo esfuerzo los máximos conocimientos”, reconocía Ruíz Robles como la motivación que le llevó a desarrollar la hoy famosa ‘enciclopedia mecánica’

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Google dedica hoy uno de sus curiosos doodles a la maestra española Ángela Ruiz Robles, escritora e inventora, considerada como la precursora del libro electrónico, ya en 1950. La historia de esta leonesa que hoy cumpliría 121 años, bien podría ser la de un emprendedor cualquier de un de cualquier rincón del mundo. Una historia que ha pasado prácticamente inadvertida durante décadas, hasta que apenas hace unos años, precisamente coincidiendo con el boom del fenómeno eBook en nuestro país, el ministerio de economía rescataba en 2013 la revolucionaria carrera de una maestra de escuela creadora de la primera “enciclopedia mecánica” conocida.

Ruiz Robles, que nació en Villamanín (León) en 1895 y murió en Ferrol (A Coruña) en 1975, realizó entre 1944 y 1949 varios proyectos totalmente innovadores para su época por los que obtuvo un gran reconocimiento. Así, en 1944 fue la autora del atlas científico-gramatical, cuya finalidad era la de dar a conocer España con gramática, sintaxis, morfología, ortografía y fonética. Después desarrolló la máquina taquimecanográfica y en 1949 la enciclopedia mecánica, construida en el Parque de Artillería de Ferrol (A Coruña), donde ella misma dirigió los trabajos.

Su labor fue reconocida por las autoridades de la época, así en 1947 recibió la Cruz de Alfonso X el Sabio en reconocimiento a su carrera profesional, en 1952 obtuvo la Medalla de Oro y Diploma en la I Exposición Nacional de Inventores Españoles y en 1956 el Ministerio de Educación Nacional le concedió el Lazo de la Orden de Alfonso X el Sabio. Pero también quisieron aprovechar el talento de esta visionaria desde Estados Unidos; proposición que la leonesa, gallega de adopción, rechazó porque quería que sus patentes fueran desarrolladas en España.

El eBook del siglo XX

La enciclopedia mecánica, que está considerada la precursora del libro electrónico, constaba de varias partes, en una de las cuales llevaba una serie de abecedarios automáticos en todos los idiomas. Con una ligera presión sobre un pulsador se presentaban las letras que se deseaban, formando palabras, frases, lección o tema y toda clase de escritos. A la derecha de la parte superior de los abecedarios había una bobina con toda clase de dibujos lineales, y en la de la izquierda otra con dibujo de adorno y figura. Por último, en la parte inferior de los abecedarios se colocó un plástico para escribir, operar o dibujar.

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Asimismo, la enciclopedia tenía la posibilidad de colocar los libros que se deseaba leer en cualquier idioma y, por el movimiento de unas bobinas, iban pasando todos los temas, haciendo las paradas que se quisiera. Las bobinas eran automáticas y podían desplazarse del estuche de la Enciclopedia y extenderse, con lo que quedaba toda la asignatura a la vista. Todas las piezas se podían intercambiar y una vez cerrado el libro quedaba del tamaño de un volumen corriente y de fácil manejo.

Para autores y editores, el coste de sus obras se aminoraba considerablemente por no necesitar ni pasta ni encuadernado y el ejemplar quedaba impreso en apenas una tirada. La enciclopedia mecánica era necesaria, según palabras de Ángela Ruiz Robles, para “aligerar” el peso de las carteras de los alumnos. Para esta maestra hacía más atractivo el aprendizaje y adaptaba la enseñanza al “nivel de cada estudiante”.

Además, enseñaba varios idiomas, facilitaba el aprendizaje en la oscuridad incorporando luz y podía dar soporte para que otros maestros añadieran sus propios materiales. Pese a todas sus ventajas, ninguna empresa se animó a comercializarla a pesar de lo cual Ángela Ruiz Robles siguió adelante ya que la base fundamental de su trabajo radicó siempre en su necesidad vital de innovar en los ámbitos de la pedagogía y la didáctica.

Otra patente frustrada

La historia del eBook de Ruíz Robles, es la de otra patente española, más, que no vio la luz por la falta de financiación convirtiéndolo hoy en el “eslabón perdido” de la historia del libro electrónico. Ese primer prototipo patentado que se construyó en la España de los años de la postguerra, y no el del estadounidense Michael Hart cuyo ‘Proyecto Gutemberg’ le hizo ganarse el título del ‘padre del eBook’, se exhibe actualmente en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de A Coruña.

En 2013, el programa ‘Con ciencia’ de Radio Televisión Española rescataba de su vasto archivo audiovisual un reportaje realizado a la propia Doña Angelita –como era conocida la maestra por sus alumnos– en el que ella misma explica cómo su motivación por aligerar las espaldas de los estudiantes y “conseguir con el mínimo esfuerzo los máximos conocimientos”.


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