Libro electrónico: las editoriales avanzan a dos velocidades

Ir en estos tiempos a un foro sobre editoriales y libros digitales es una experiencia desconcertante. Por un lado, unos presentan proyectos de libros interactivos, preparan el lanzamiento de nuevas plataformas y aprovechan el formato digital para expandirse en todo el mundo. Luego están los que siguen preguntándose si deberían invertir ya, y si deberían cobrar lo mismo por un libro digital que por uno impreso bajo demanda o por otro convencional.

Lo que les divide tiene que ver con las cosas que nadie dice. Y es que en el sector editorial parece haber palabras tabú, y no son ni “crisis”, ni “televisión”, ni siquiera “Crepúsculo”. Las palabras que al parecer nadie se atreve a pronunciar son los nombres de Amazon, Apple y Google, que están entrando de lleno en el mundo de los libros digitales sin mucha competencia por parte del sector, con la honrosa excepción de Barnes & Noble.

Puede parecer un chiste, pero en el eForo Publidisa de este año, quizá lo único en lo que todo el mundo estaba de acuerdo era en que las grandes editoriales no se están moviendo, y en que si no se mueven, lo harán “otros”, aunque pocos se atrevan a decir quiénes son esos otros.

“El ebook no llega al uno por ciento (del mercado) porque no estáis probando cosas“, decía en el desayuno de expertos Ángel María Herrera, fundador de Bubok.

“Todas las decisiones que tomamos llegan tarde”, añadió después en su presentación Juan Triviño, de Ediciones Noufront, que pidió más agilidad en el sector e insistió en que la versión digital de las novedades tiene que llegar a las tiendas el mismo día que el ejemplar en papel, y desde luego ser más barata.

VALOR AÑADIDO

Esto no significa que no haya negocio. Santiago Ruiz de Velasco, de la editorial Pearson, explicó cómo su sello Penguin ha logrado un gran éxito en la venta de libros clásicos en formato digital (disponibles de forma legal y gratuita, porque son de dominio público) gracias al valor añadido de una tienda con aspectos sociales y ediciones cuidadas.

Es en el valor añadido de plataformas, ediciones y recursos -explotando las posibilidades interactivas de tabletas, ordenadores, teléfonos…- donde reside ya no la esperanza de sobrevivir, sino la oportunidad de negocio de las editoriales.

Al margen de afirmaciones que nos pueden parecer evidentes -como que una editorial pequeña puede vender en el extranjero con impresión bajo demanda y unos márgenes mucho mejores, o que la información sobre quén, cómo y cuándo leen los usuarios tiene un valor incalculable- está claro que una de las fuertes tendencias del futuro es la lectura social.

Igual que la plataforma de 24symbols, el “Spotify de los libros”, promete funciones sociales, Javier Celaya presentó en primicia en España la red The Copia, que combina tienda y red social de forma que los usuarios pueden acceder a libros, vídeos o videojuegos y saber qué le gusta a otros con gustos afines, cuál es el libro estrella de la comunidad o quién más subrayó el mismo párrafo que ellos.

Iniciativas como The Copia, que llega a España en octubre; o TouchyBooks, una empresa que convierte los cuentos tradicionales en aventuras interactivas, indican que el sector avanza sin pausa. Y aunque los grandes grupos españoles siguen reacios a lanzarse, puede que experimentos fallidos como Libranda sirvan de aprendizaje. Y si no, como parecen tener claro, vendrán “otros” y lo harán por ellos.


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