La UE retirará el iPhone 3GS si se demuestra que es peligroso

Desde el pasado mes de agosto se han conocido varios casos de explosiones de la batería o la pantalla del iPhone. Se conocen incidentes de este tipo al menos en Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Bélgica y Alemania, donde una adolescente sufrió quemaduras después de incendiarse el teléfono.

Ya a comienzos del verano, Apple difundió una serie de recomendaciones para no utilizar el iPhone en condiciones de mucho calor, cuando la temperatura ambiental superara la del aparato. Lo ideal sería no utilizarlo por encima de los 35 grados.

Apple admitía entonces que existían problemas de sobrecalentamiento en el iPhone, pero los achacaba a las condiciones de temperatura externa, y no a defectos en la fabricación. Después, calificó a sus iPhones explosivos como “incidentes aislados”.

Pero parece que la Unión Europea se va a tomar en serio el asunto, y no va a permitir que un aparato que este año estará en millones de manos de sus ciudadanos (se espera que se vendan más de 20 millones de unidades este año) se conviertan en una amenaza potencial.

La Comisaria Europea de Protección de los Consumidores, la búlgara Meglena Kuneva, declaró ayer en Bruselas que la UE retirará el iPhone de los mercados si las autoridades nacionales demuestran que las misteriosas explosiones se deben a defectos de fabricación.

Pese a que Apple niega problemas internos que hagan explotar las baterías del iPhone 3GS como ha sucedido en algunos casos en Francia y Bélgica, la UE está investigando en varios laboratorios independientes si los iPhone vienen con defectos de fábrica o si se ha hecho un mal uso de ellos.

No necesitamos el permiso de Apple para detener la entrada de productos en un mercado. Si los productos son peligros, ordenaremos su retirada.

“Tenemos que tener total seguridad de un Estado miembro de que el producto es peligroso. Pero si recibo esa información de las autoridades francesas, actuaré en interés de los consumidores”, explicó Kuneva.

Ya existe en la UE un precedente similar: la multinacional holandesa Philips tuvo que retirar el pasado abril siete millones de cafeteras del modelo Senseo, ante el riesgo de provocar explosiones y quemaduras por un defecto de circulación del aire en la válvula de presión.


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