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Una semana de “catastrofismo irracional”

“Catastrofismo irracional”. Así definía recientemente el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Alan Greenspan, lo que está ocurriendo en los mercados. Si la volatilidad es desde hace un tiempo la característica dominante en las bolsas, la última semana se ha llevado la palma. La mayoría de los índices internacionales han seguido conquistando nuevos mínimos y los valores tecnológicos siguen cayendo, eso a pesar de que la situación no parece catastrófica.

Lo peor de todo es que las bajadas han salido de los mercados de alto riesgo y tecnológicos y han contagiado también a los índices tradicionales. El Down Jones está a punto de entrar en terreno bajista (ha caído ya casi el 20% desde el máximo) y el Ibex 35 español, aunque es de los que están teniendo este año una mejor evolución, no veía las cotas actuales desde octubre de 1998.

Así, no es que el mito de Internet haya caído. La cosa va más allá. Se han acabado los valores refugio. Ni las empresas tradicionales con grandes activos contables son ya atractivas para unos inversores a los que ha conquistado el pesimismo. Esta semana desde los bancos a las compañías de acero o construcción han visto retrocesos importantes.

Bajada de tipos

Los mercados ni siquiera han reaccionado a la bajada de medio punto en los tipos estadounidenses anunciada el pasado día 20. Alan Greenspan se mantuvo prudente y frente a los tres cuartos de punto esperados, prefirió recortar sólo medio y guardarse algún as en la manga.

La reacción de los inversores fue vender aún más. Ni el hecho de que el precio del dinero esté en Estados Unidos sólo al 5% y que desde enero se lleve descontado un punto y medio es capaz de hacer subir a las bolsas. Pero una bajada mayor de 0,5 puntos en esta ocasión hubiera podido crear una ola de pánico en la economía y mayores ventas en la renta variable.

La situación ha llegado a ser tan baja en los mercados que a finales de la semana hemos asistido a un importante repunte. Un atisbo de luz que la experiencia dicta que no debe ser necesariamente de esperanza pero que ahí está.

¿Descontando una recesión?

La incapacidad de reacción de las bolsas ante cosas tan obvias para ello como una bajada de tipos o unos precios de risa lleva a pensar que estas están descontando una auténtica recesión y no sólo en Estados Unidos sino también en Europa. Al menos, eso piensan algunos analistas que afirman que las caídas están siendo más fuertes y generalizadas de lo que dicta la lógica.

Sin embargo, aunque hay motivos para la preocupación, no todo apunta a una auténtica recesión. Aunque la desaceleración de la economía de Estados Unidos es evidente y el índice de indicadores cayó en febrero el 0,2%, hablar de decrecimiento es, según Greenspan, prematuro.

El caso Europeo

Para colmo, los problemas en Occidente no se quedan sólo en Estados Unidos. Europa también ha dado en los últimos días motivos de alarma. Han aparecido los primeros síntomas de ralentización económica, y además el euro ha comenzado de nuevo a perder valor frente al dólar. Todos los indicios apuntan a que el Viejo Continente no va a ser capaz de tirar del carro si Estados Unidos se resfria.

En este momento hay expertos que se están preguntado a qué espera el BCE para bajar de una vez los tipos de interés en Europa. Está claro que la bajada de tipos en EEUU no ha atraído a la zona euro más capital, sino que de hecho la moneda europea está perdiendo terreno frente al dólar en los últimos días.

No obstante, una bajada en el precio del dinero en la reunión del Banco Central Europeo del próximo jueves no garantiza una subida en los mercados. Esta semana hemos podido comprobarlo en vivo gracias a Greenspan y lo que es seguro es que podría afectar negativamente a los precios en el Viejo Continente.

Otros focos de tensión

En el mundo existen en este momento otros puntos conflictivos que están asustando al dinero, que corre a refugiarse en activos distintos a la renta variable. Japón es uno de ellos. Con un grave problema por la deuda de sus entidades bancarias, la crisis se podrían contagiar a otros mercados emergentes con gran facilidad.

Lo más preocupante es que las medidas adoptadas por el gobierno nipón no parecen convencer a nadie. Aunque los tipos están ya al 0%, no parece ser definitivo para el relanzamiento de la economía. Las compañías del país han anunciado un descenso de la inversión para 2002.

Argentina es otro de los focos que preocupan a los inversores, sobre todo a los españoles (BBVA; BSCH, Endesa, Telefónica) que son los que tienen una mayor exposición en la zona. Esta semana los bancos y grandes compañías españolas con apuestas en ese país y en el resto del continente latinoamericano han tenido los mayores retrocesos del mercado.

No obstante, en Argentina puede haber motivo de esperanza. El nuevo ministro de Economía, Domingo Cavallo, aunque no ha podido evitar la huelga general convocada por los sindicatos, tiene experiencia en crisis económicas. Al menos, no será fácil un deterioro rápido en la situación del país.


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